“Si Ferro se enfrenta con Alvear, quiero que ganen los dos”

2016-05-27-12-10-29

LA PÁGINA DEL DIRIGENTE. Hoy: Raúl Seguí, presidente de Alvear (Parque Avellaneda)

-¿Cuándo empezaste a frecuentar Alvear?
-En 1985. El mayor de mis cuatro hijos, al cumplir los 7 años, comenzó a jugar al baby fútbol en el club. Yo me mudo al barrio Marcelo T. de Alvear, habiendo vivido antes en Caballito. El nene estaba todo el día con la pelota… Y con Juan Cruz, un amigo suyo, se fueron juntos a jugar al fútbol infantil.
-¿Cuándo empezaste a involucrarte más?
-Desde el primer día. Esa es la personalidad de cada uno. Es así que empecé a identificarme con el club y acompañé a los padres del baby. A los seis meses ya integraba la subcomisión. Y a los dos años, pasé a conformar como tesorero la lista de la Comisión Directiva. Recuerdo que iba a haber elecciones pero unos días antes el oficialismo se bajó. Después siempre se armaron listas, pero nunca llegó a haber elecciones. En lo personal, hubo unos años donde me alejé de la dirigencia, aunque en Alvear nunca te vas del todo. Y siempre volvía…
-¿En algún momento pensaste: no quiero saber más nada con esto?
-Nunca. El club forma parte de la vida de uno. Mi vida siempre transcurrió adentro de un club. A los 10 años fui a Ferro y ahí me crié. Después, seguí como papá en Alvear. Sé lo que es ser dirigente de un club de AFA y de uno de barrio. El de barrio, si entra no se va más. Porque esto te atrapa.
-Hablemos de tu experiencia en el club de AFA.
-Fui secretario de Ferro en el último período de Santiago Leyden y actulamente, también lo soy. La dedicación es la misma, uno lo hace con amor, pero hay algo distinto. No te sabría explicar con palabras esa diferencia, pero existe.
-Y si se enfrentan Ferro y Alvear, ¿qué hacés?
-Bueno, en futsal ya jugaron… Yo veo una camiseta de Ferro y quiero que gane hasta a la bolita. Pero en futsal me pasa algo raro. ¡Qué ganen los dos! Igual hay una convivencia muy buena entre la gente de ambos clubes. A veces, hasta compartimos cosas.
-¿Qué es lo mejor de ser dirigente?
-Pensar día a día y ver qué podés hacer para que el club siga creciendo. En Alvear, cada cosita que uno haga, sea madre, padre o quien sea, nunca se pierde. Siempre queda.
-¿Y lo que no te gusta?
-Que se sufren grandes crisis económicas, como ya ha sucedido y como está ocurriendo en esta etapa. Este aumento de los servicios públicos y que vos no puedas aumentar los aranceles, hace que todo sea muy difícil.
-¿Nunca existió un año tan complicado como éste?
-Sí, los hubo. Allá por el 2000 y 2001. Me acuerdo que en ese entonces estaba Obras Sanitarias y junto con la luz, había que trabajar un mes sólo para pagar esos dos servicios. Ahora la situación es bastante parecida.
-¿El futsal hizo que el club cambiara?
-Sí, hay un antes y un después. Lo que empezó como una aventura, se convirtió en algo similar a lo que podría ser una práctica profesional, en cuanto a la estructura y la mentalidad de los chicos. Es impresionante la cantidad de jugadores de octava a primera que se acercan día a día. Desde que ganamos la Copa Argentina Alvear significa un polo de atracción para gente de todos los clubes.
-¿Cómo se dio la decisión de ingresar a la AFA?
-Nosotros estábamos en la liga Metropolitana. Un día unos jóvenes del club trajeron la idea de anotarse. ¡Y nos reímos! “Pero si ustedes lo único que hacen es pelearse”, les respondimos. Todos los partidos terminaban a las trompadas.
-Pero al final entraron.
-Así es. En 2004 alguien me recomendó a Guillermo Campos como técnico. Y parece mentira pero esos mismos jugadores pasaron a ser parte del primer plantel de futsal, con una conducta ejemplar. Para mí casi todo esto se lo debemos a Guillemo, a la labor que él realizó por aquellos años.
-¿Vos no lo conocías?
-Sólo de vista, porque él representaba artistas que actuaron en algunos shows de Ferro. Cuento una anécdota: cuando  arreglamos para que él dirigiera, a su primera práctica vinieron tres jugadores, uno de los cuales tenía 40 años. “No Raúl, me están cargando”, dijo Guillermo. Le pedimos una semana más de plazo. Después aparecieron como 20 más. Y de la nada surgió un equipo que muy pronto ascendió a Primera.
-¿Más allá del ascenso, cuál fue la primera gran alegría?
-Que Alvear jugara con Huracán, Racing… Era jugar contra las grandes estrellas del fútbol argentino. Cuando le ganamos a Huracán parecía que habíamos salido campeones del mundo pero era nomás un partido.
-Al margen del problema tarifario, ¿cómo está Alvear en la actualidad?
-Bien, bien… Seguimos construyendo el nuevo microestadio. Pero es imposible separar una cosa de la otra ya que estamos tratando de asimilar la situación económica. Hoy tenemos un déficit mensual que nos preocupa. Procuramos nivelarlo porque sino el club es inmanejable.
-¿Las obras nunca se detuvieron?
-No, porque por suerte nosotros habíamos acopiado bastante material. Entonces despacito y con mano de obra propia, la construcción no se paró. Nuestro objetivo es inaugurarla en abril. Veremos si lo logramos.

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