Tengo alegría en mi corazón por haber realizado tantas cosas buenas, por tener salud, por poder tener cerca de mí a los que amo, por poder recorrer las calles y las plazas de la maravillosa Buenos Aires. Hoy llega la mañana plena de sol, nace un nuevo día… Quiero vivir, quiero sentir el aire fresco en mi cara; quisiera volver a mi infancia feliz, cuando saltaba la soga y jugaba a la rayuela, la mancha y la escondida.
Bienvenidos los días de otoño… Y aunque hoy el viento arreciaba, mi deseo de salir a la calle fue muy fuerte; por lo tanto me armé de coraje y así pude contemplar el movimiento de las copas de los árboles, mientras las hojas amarillas tapizaban las veredas y el césped del parque.
Facultad de mis amores, yo recorrí tus aulas en mi añorada juventud, plena de deseos de saber, de beber de tu vaso lleno de ciencia… Siempre con mi ansiedad y mis temores, aunque afortunadamente logré formar allí nuevas amistades y también disfrutar de conciertos en el auditorio, gozando la música clásica que interpretaban magníficas orquestas.
Hay una canción que habla de una nave que partirá sin saber su destino final, lo que trajo a mi memoria un lejano recuerdo de la infancia cuando visité la Fragata Libertad anclada en mi querida ciudad de Mar del Plata, donde tantos veranos disfruté junto a mi familia.
En este mes se cumplió un nuevo aniversario de la guerra de 1982 en nuestras Islas Malvinas. Todavía recuerdo la sorprendente noticia que escuché por radio aquella mañana, cuando se produjo el desembarco. De inmediato me transporté al pasado, a la época en que mis maestras del colegio primario siempre nos hablaban de ese lejano territorio que pertenecía a nuestro país pero estaba ocupado injustamente por una potencia extranjera.
A Dios le pido salud, que mis conocidos no me olviden, que haya paz en mi corazón, que nadie me ofenda, que todo sea como antes, que pueda volar con mi imaginación, que alguien rece una plegaria por mí, que mi simiente me recuerde siempre, que pueda gozar de la vida plenamente.
Raquel Seltzer