Las paralelas no se tocan… Esta regla geométrica, aparentemente infalible, tiene algunas excepciones en el mapa de Buenos Aires. La mayoría de las calles, por supuesto, respeta fielmente este principio, pero existen casos particulares en los que la lógica urbana se aparta de la geometría.
FRAY JUSTO SANTA MARÍA DE ORO, DARREGUEYRA Y URIARTE
Estas tres calles nacen —o terminan, según cómo se las mire— de manera paralela sobre la avenida Juan B. Justo, a pocas cuadras de la estación Palermo del ferrocarril San Martín, en la zona conocida popularmente como el Puente Pacífico.
Sin embargo, las trazas de Darregueyra y Uriarte comienzan a acercarse entre sí y, a unos quinientos metros de Juan B. Justo, se encuentran en la esquina con Soler. Allí se forma una manzana triangular cuyo vértice da a Soler y cuyos lados corresponden a Guatemala y a las dos calles mencionadas. Este curioso triángulo urbano fue convertido en una plazoleta llamada William C. Morris. En su punta se levanta un mástil y una placa colocada por la Municipalidad de Buenos Aires el 15 de septiembre de 1960, al cumplirse 28 años del fallecimiento del educador y filántropo inglés.
A partir de esa unión, sólo permanece Uriarte, que poco después también comienza a acercarse a Oro.
COSTA RICA Y EL SALVADOR.
Unos trescientos metros más adelante, vuelve a repetirse una situación similar: las calles Costa Rica y El Salvador se aproximan hasta encontrarse, formando otra manzana triangular. En este caso, el espacio no fue destinado a una plaza sino que se mantuvo como superficie pavimentada. Allí, la Legislatura porteña instaló una placa en homenaje al músico y cantante Luca Prodan.
Como en el cruce anterior, Uriarte continúa su recorrido mientras Oro desaparece al ser absorbida por ella. Uriarte se prolonga durante unas diez cuadras más, hasta terminar en Aguirre, ya en el barrio de Villa Crespo.
En cuanto a los nombres de estas calles, comparten un mismo origen: todas rinden homenaje a diputados que participaron en el Congreso de Tucumán de 1816. Pedro Uriarte representó a San Juan, mientras que José Darregueyra y Justo Santa María de Oro lo hicieron por Buenos Aires.
ECUADOR, ANCHORENA Y PUEYRREDÓN.
Un caso similar puede encontrarse en Recoleta, donde las calles Ecuador y Anchorena, tras correr paralelas durante varias cuadras, se unen en Juncal, junto a una de las esquinas del Hospital Alemán. Desde ese encuentro, sólo Anchorena subsiste. Y unos doscientos ochenta metros más adelante, desemboca en la avenida Pueyrredón, concluyendo su trayecto. Lo curioso es que Pueyrredón era paralela a ella, como así también a Ecuador. Las tres habían nacido con esa característica, muchas cuadras atrás, en la Avenida Rivadavia, barrio de Balvanera.
FLORIDA Y SAN MARTÍN.
Un caso emblemático entre dos de las arterias más reconocidas de Buenos Aires. Florida y San Martín recorren casi toda su extensión de manera paralela. Ambas nacen en la avenida Rivadavia, a pocos metros de la Plaza de Mayo —siendo San Martín la más próxima a la histórica plaza— y atraviesan el barrio de San Nicolás. Desde sus inicios, Florida mantiene su carácter peatonal. A la altura del 700 ingresan al barrio de Retiro, donde finalizan, aunque de un modo poco común.
Después de cruzar Marcelo T. de Alvear, Florida gira notoriamente hacia la derecha, obligada por la presencia de la Plaza San Martín, a la que bordea durante unos cien metros. Poco después se cruza con Ricardo Rojas —una calle de corta extensión— y finalmente con San Martín. Es allí donde ambas arterias se encuentran, en un entorno caracterizado por el verde intenso de la plaza y una atmósfera que combina historia y presente.
A partir de ese punto, solo “sobrevive” San Martín, que absorbe el trazado de Florida y continúa una cuadra más, bordeando la plaza homónima hasta desembocar en Leandro N. Alem —avenida que luego se transforma en Del Libertador—, donde concluye su recorrido unos trescientos metros más adelante.
De la curiosidad principal de esta nota —dos paralelas que se unen— surgen además otros datos interesantes:
1. El cruce entre San Martín, Florida y Ricardo Rojas forma un pequeño triángulo. En ese espacio, el Gobierno de la Ciudad instaló un monumento con forma de gran huevo, titulado “Nosotros Afuera”, en homenaje a una obra del artista Federico Peralta Ramos realizada en la década del Sesenta.
2. En el punto donde San Martín se encuentra con Del Libertador, junto a la Plaza San Martín, se da la particularidad de que las tres —las dos calles y el espacio verde— rinden homenaje al mismo prócer: el general José de San Martín.
3. La cuadra donde Florida se desvía hacia la derecha (a la altura del 1000) es la única en toda su extensión que deja de ser peatonal.
Foto: la intersección entre Florida, San Martín y Ricardo Rojas.