0 3 mins 3 años

Quisiera encontrar en este día la paz que añoro, escuchar el silencio de la noche y disfrutar durante el día del canto de los pájaros, ver volar a las mariposas y observar a los niños jugando. Y así, tranquila, poder reír, cantar y recordar a cada instante que la vida es maravillosa y merece ser vivida.

Vuelve hacia mí el perfume de tu piel, madre. Aroma de tilo, lavanda y miel. Cuánto te extraño… y cada día que pasa aumenta el deseo de volver a verte, aunque sea por sólo un instante. Hoy me acordé de mis queridos abuelos, que ya no están en este mundo. Se me fueron hace mucho tiempo pero viven cada día dentro de mi alma y mi corazón.

Me estremecí de gozo cuando vi los colores brillantes de unos dibujos maravillosos que representaban imágenes de la vida cotidiana, desde una reproducción de Pablo Picasso. Y no puedo dejar de mencionar al impresionante Guernica, la genial pintura que representa, como ninguna, todo el horror de la guerra.

Es grata la vida, que se vive plenamente y con perpetua alegría, como una canción de amor que nace del corazón, día tras día. Y se convierte en una bella sinfonía, homenajeando al amor, que redime las almas, suaviza las tempestades de la mente y da placer por la entrega al ser amado.

Alto y de espigada figura, producías impacto por la elegancia que tenías con ese traje blanco que lucía impecable. Parecías un dandy cuanto te acicalabas con esmero, aunque en algún momento tus desdichas te llevaron a deslices pasajeros y la vida te golpeó. Siempre entregaste lo mejor de tu alma a tus seres queridos.

Hoy te vi en mi ventana, paloma errante. Quise acariciarte pero rápidamente te echaste a volar nuevamente hacia el cielo azul, libre y en vuelo hacia tu destino.

Me siento feliz de vivir la vida plenamente, de compartir mis alegrías y tristezas cotidianas con mis amigos de siempre, de aun encontrar una mano dispuesta a defenderme a capa y espada, de que Dios me dio la posibilidad de contemplar el meneo de las copas de los árboles en este otoño cambiante, de poder caminar por la vida con la esperanza que late en mí, de un futuro mejor.

Raquel Seltzer

Deja una respuesta