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“No me baño”. Estas tres palabras se ven con frecuencia escritas en muros, paredes y un largo etcétera. Al menos hace unos siete años que aparecen por los más diversos lugares de la Ciudad de Buenos Aires. Pero más allá del Riachuelo y la General Paz también están. El interior de la Argentina tampoco ha podido ser inmune a la costumbre de enchastrar espacios urbanos a través del invasivo graffiti. En una plaza porteña como la que se observa en la foto, ni siquiera el tronco de un árbol fue respetado por la lacra vandalizadora.

La llegada de la tecnología es impactante. Hay gente que se beneficia con esto pero otra, lo sufre. Y mucho. ¿Un ejemplo? Los jubilados. Los trámites de PAMI se trasladaron, en una gran medida, a los celulares y las computadoras. Los adultos mayores no suelen contar con la aparatología imprescindible para pedir recetas, turnos, órdenes médicas, etc. Y en caso de que sus recursos económicos les permitan acceder a estos elementos con facilidad, por lo general se les complica con su lógica falta de destreza para utilizarlos. La pregunta es reiterativa pero no pierde vigencia. ¿Quién piensa en los abuelos?

No es ninguna novedad: una impresionante cantidad de palomas se ha establecido en la Ciudad. Lo que sí podría resultar llamativo es que –si bien no en la misma medida que las palomas- desde hace un tiempo también hay muchísimos “loros” en el área porteña. El Gobierno de CABA, en su sitio web buenosaires.gob.ar, indicó que estas aves, que a la ligera son identificada como loros, en realidad son cotorras. En la página oficial, el GCBA señala que su hábitat son las zonas arboladas, montes y bosques. Pero también confirma que “en la Ciudad es muy común en todos los parques y plazas”. E informa que su nombre científico es Myiopsitta monachus.

La falla de los porteros eléctricos de los edificios del territorio porteño es parte de una problemática que se está observando con suma frecuencia. Los cartelitos escritos a mano y adheridos junto a los timbres, prácticamente son cosa de todos los días. Junto a la información “no funciona”, suele estar el contacto del dueño de casa para que el encargado de entregar el correo llame por teléfono y no siga de largo. ¿Cuál será el motivo de que se hayan incrementado tanto este tipo de desperfectos? Desde luego que no es de las dificultades más urgentes que atraviesa la ciudadanía hoy por hoy, pero que para la gente resulta muy incómodo, no caben dudas.

Más allá de las modificaciones en el Código Urbanístico, la construcción en Buenos Aires sigue avanzando a paso firme. Esto se puede comprobar con facilidad en numerosos barrios porteños, sobre todo en la zona norte. Aunque la intención de los políticos pase por empezar a darle importancia al sur capitalino, en el sector opuesto de la Ciudad se sigue edificando sin cesar. En algunos casos con dos o más demoliciones y construcciones por cuadra en proceso, con tanto estruendo y suciedad, los vecinos deben soportar verdaderos padecimientos día tras día y en horarios muy amplios.

Foto: un árbol vandalizado con la inscripción “No me baño”.

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