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Las excavaciones realizadas en la Casa Blaquier, ubicada en Defensa 163 –barrio de Monserrat-, permitieron identificar cinco estructuras de distintas etapas de ocupación y recuperar más de 4.000 fragmentos y objetos. Entre las piezas encontradas sobresalen dos monedas macuquinas, fechadas en 1743 y 1749, y una pequeña pieza de ajedrez tallada en hueso. Los trabajos comenzaron en marzo –precisó un comunicado de buenosaires.gob.ar-, después de que el Gobierno porteño recuperara la propiedad, que había permanecido ocupada de manera irregular durante aproximadamente cuatro décadas. Las tareas incluyeron limpieza, relevamiento y excavaciones destinadas a estudiar las diferentes etapas de ocupación del inmueble.

Hasta ahora se localizaron una letrina, un sumidero, pozos de descarte y una cisterna que todavía no pudo ser excavada. También se recuperaron materiales de mayólica, porcelana, cerámica y vidrio, además de pipas de caolín, canicas, cuentas, botones y restos óseos de aves y peces. Una de las estructuras analizadas es una antigua letrina de 1,82 metros de largo por un metro de ancho, construida con ladrillos unidos con barro. La excavación llegó hasta los seis metros de profundidad y los investigadores consideran que podría continuar.

El sumidero, destinado a recibir aguas servidas provenientes de la cocina, fue construido con hileras de ladrillos y una cubierta abovedada. También se detectó una cisterna que conserva agua y presenta al menos cinco metros entre el brocal y el nivel actual del líquido. Las dificultades de acceso impidieron avanzar todavía con su excavación.

Monedas y una pieza de ajedrez

Agregó el informe que entre los objetos recuperados se encuentran dos macuquinas, monedas coloniales producidas artesanalmente mediante golpes de martillo. Una corresponde a un real y está fechada en 1743, mientras que la otra data de 1749 y continúa en proceso de identificación. Por sus características, los especialistas consideran que pudieron haber sido acuñadas en Lima o Potosí. El nivel arqueológico donde apareció una de ellas permitiría relacionarla con el siglo XVIII y con el período en que Lucía de Herrera habitó el inmueble.

Otro hallazgo particular es una pieza de ajedrez de pequeñas dimensiones, tallada en hueso y formada por dos partes encastradas. Los investigadores estiman que podría corresponder al siglo XIX y la relacionan, por su estilo, con las piezas conocidas como de Dieppe, localidad francesa especializada históricamente en trabajos de hueso y marfil. La figura representa a un soldado. Una de las hipótesis en estudio plantea que podría estar vinculada con el Regimiento de Pardos y Morenos, integrado por soldados negros libertos y mulatos durante las guerras de la Independencia.

Una propiedad con siglos de historia

Los trabajos también buscan aportar información sobre los sistemas de abastecimiento y eliminación de agua utilizados antes de la llegada de la red corriente. Para ello participa el equipo de georradar de la Dirección General de Antropología Urbana, que permite detectar estructuras subterráneas sin necesidad de excavarlas de inmediato.

El origen del predio se remonta a 1580, cuando Juan de Garay adjudicó el solar a Alonso Escobar, integrante de su expedición y uno de los primeros pobladores de Buenos Aires. Las primeras construcciones habrían sido de adobe, madera y paja, aunque no se conservaron.

Durante el siglo XVIII, el terreno estuvo relacionado con propiedades de la Compañía de Jesús y posteriormente con Lucía de Herrera y Esteban Villanueva. En el siglo XIX tuvo viviendas, comercios y espacios productivos, además de alojar a algunos de los primeros inmigrantes que llegaron a la ciudad.

En 1925, José Blaquier adquirió la propiedad y promovió su reorganización como vivienda colectiva. En 1954 fue comprada por la entonces Municipalidad de Buenos Aires junto con los Altos de Elorriaga. Más adelante tuvo distintos usos, entre ellos locales comerciales y un bodegón, hasta atravesar el período de ocupación irregular iniciado durante la década de 1980.

Los materiales encontrados son actualmente limpiados, identificados, fotografiados, inventariados y acondicionados para su conservación. Según informó el Gobierno porteño, pasarán a integrar el acervo arqueológico bajo resguardo del Ministerio de Cultura de la Ciudad.

Foto: las excavaciones en la Casa Blaquier, en el barrio de Monserrat (buenosaires.gob.ar).

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