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MARADONA, EL DE LA BOCA.

Diego y sus compañeros de Boca Júniors.

Navarro Montoya, Carlos Fernando.

Boca (Apertura 1995, Clausura 1996).

Arquero/Nació el 26 de febrero de 1966 en Medellín, Colombia/Mono.

Compartió equipo con Diego: 23 partidos. Estuvo presente en todos los partidos de Maradona en la temporada que regresó al club, con excepción de uno, el empate 2-2 con Español en La Bombonera, del 16 de diciembre de 1995. Esa noche, atajó Arturo Marcelo Yorno. Fueron compañeros por primera vez el 7 de octubre de 1995 (Boca 1-Colón 0), y se despidieron formalmente el 11 de agosto de 1996 (Boca 1-Estudiantes 2), día en que Martín Palermo, fuera el autor de los dos goles que padeció el Mono.

Sobre su trayectoria: nació en Colombia debido a que su padre Ricardo (también arquero) actuaba en dicho país, pero comenzó su carrera en Vélez, donde debutó en 1984. En 1986/87 lo cedieron a préstamo a Independiente Santa Fe (Colombia) y en la temporada 1988/89 Boca adquirió su pase. Arquero de notables condiciones, se ganó el cariño del público xeneize, alcanzando con estos colores la cifra de 400 partidos. Fue campeón de la Supercopa 1989, la Recopa 1990, el Apertura 1992, la Copa Master 1992 y Copa de Oro Sudamericana 1993. Tras su salida del club, en 1996, su campaña prosiguió en Extremadura, Mérida, Tenerife (los tres de España), Deportes Concepción (Chile), Chacarita, Independiente, Gimnasia, Atlético Paranaense (Brasil), Nueva Chicago, Olimpo de Bahía Blanca y Tacuarembó (Uruguay), donde se retiró en 2009. En las Eliminatorias para el Mundial de 1986, jugó para la Selección colombiana. Ya retirado, trabajó como entrenador y panelista en programas de fútbol. Además tuvo una experiencia como dirigente, en el Boston River, de Uruguay.

El dato de color: el 16 de junio de 1996, hubo un 5-1 que Vélez le propinó a Boca, tan memorable como polémico, por el arbitraje de Javier Castrilli, quien expulsó a Fabbri, Maradona y Mac Allister. Cerca del cierre del primer tiempo, un Diego indignado encaró al juez, pidiéndole explicaciones. Castrilli, imperturbable, no emitió una sola palabra. Fue entonces cuando Navarro Montoya trató de llevarse al Diez mediante una frase que pasó a la historia. “¡No te va a contestar, Armando!”. ¿Por qué lo llamó por su segundo nombre? Este curioso interrogante intrigó a mucha gente en aquel momento. El Mono, se encargaría de develar que así lo llamaban quienes mantenían un grado importante de confianza para con él. “Fue alguien muy generoso, de muy bien corazón. Fue un chico que disfrutaba lo que hacía y era feliz en su ámbito. Después su adicción lo condicionó y torturó su vida. Pero yo prefiero recordarlo cuando fue feliz con la pelota” declaró en una entrevista con el programa “Es por ahí”, de América TV, que a su vez, en parte, reprodujo tycsports.com, meses después del fallecimiento de Pelusa.

Foto: Navarro Montoya y Maradona (tycsports.com).

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