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Anécdotas del fútbol de Buenos Aires.

UN MARTES EN VILLA CRESPO.

José “Puchero” Varacka (nacido en 1932) realizó una destacada carrera en la Argentina y el exterior. En el país, Independiente, River, San Lorenzo y la Selección lo tuvieron en sus filas. Surgido del Rojo –donde jugó entre 1952 y 1960- integró el mismo equipo que su hermano Emilio, quien se mantuvo en la primera de Independiente entre 1953 y 1956. En este lapso fueron compañeros de línea media en numerosas ocasiones, José en la  posición de centrohalf y Emilio, como half izquierdo. Si bien no es habitual que dos hermanos compartan el equipo el caso tampoco resulta tan atípico. Lo que le pone una cuota extra de interés al caso de los Varacka, es un dato mucho menos conocido, como lo es el de la aparición de Claudio José Varacka –el hijo de José- en la primera de Gimnasia, en el Metropolitano 1978. Faltando poco para que cumpliera 20 años “Pucherito” jugó dos encuentros en el Lobo platense, mientras dirigiendo al elenco tripero, se encontraba su padre, que también lo había dirigido en 1977, cuando fueron campeones de Colombia con el Junior de Barranquilla. Su debut se produjo frente al Argentinos Júniors de Diego Maradona (el martes 24 de octubre, empataron 1 a 1 en cancha de Atlanta). Claudio arrancó como volante central titular, siendo relevado por Sergio Castro a los 22’ del segundo tiempo.

Y aquí, empieza la segunda parte de la anécdota, en la que el tiempo presente pareció convertirse en un puente entre pasado y futuro de otro caso de familias futboleras: el 8 del Lobo aquel martes en Villa Crespo fue Adalberto Andrés Magallán (1953), el padre de Santiago (1992) y de Lisandro (1993). El primero, empezó en las inferiores triperas y actuó un solo partido en primera (en 2013, por la Copa Argentina). Luego, jugó en varios equipos más de la Argentina y el exterior. El segundo, debutó en primera en 2010/2011, para emprender a continuación otro largo camino futbolístico a nivel local e internacional.

SUEGRO Y YERNO… CONTEMPORÁNEOS.

Los casos de suegros y yernos que hayan jugado en primera probablemente sean muy escasos. Pero en la Argentina hay uno que involucra nada menos que al gran Amadeo Carrizo (nacido en 1926), cuyo yerno fue Ricardo Tronone (1949), futbolista profesional de actuación en Platense, Racing, Argentinos Júniors, Newell’s y el Bolivar, de La Paz, entre otros. Lili, una de las hijas del excepcional arquero de River y la Selección, se casó con el defensor surgido del Calamar –había hecho inferiores en River-, lo que dio lugar al comentado parentesco. La extensa campaña de Amadeo, que jugó hasta sus más de 40 años, permitió el fenómeno de que ambos llegaran a ser contemporáneos en la máxima categoría del fútbol argentino. Efectivamente, en el Metropolitano de 1968 Troncone debutó en Platense, siendo este el último campeonato que Carrizo jugó en la Argentina. En 1969 y 1970, vistió los colores del Millonarios de Colombia y se despidió del fútbol profesional. No llegaron a enfrentarse en aquel certamen de 1968 (River y Platense estaban en zonas diferentes y no se cruzaron) aunque se encontrarían años después, y por cierto, en un ámbito muy diferente al de una cancha de fútbol.

Foto: Amadeo Carrizo y su yerno, Ricardo Troncone (ole.com.ar).

Fuentes:

Fútbol Argentino: Crónicas y Estadísticas (Luis Alberto Colussi, Carlos Alberto Guris, Víctor Hugo Kurhy).

Diccionario Olé

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