GUSTAVO ACOSTA. Secretario del Fénix Club. Vallejos 4516. Villa Devoto

PABLO SAIEG. Vicepresidente de Villa General Mitre. Gavilán 1540. Villa General Mitre

Tienen en común varias cosas. En principio, por ser dirigentes y trabajar a pulmón en función del bienestar de sus clubes. Sus respectivas instituciones, si bien en extremos opuestos, son parte de la misma Comuna: la 11. Además, ambos integran la Federación Metropolitana de Clubes (FeMeC).  Por último, también son compañeros en el Consejo de la Subsecretaría de Deportes. De modo que Gustavo Acosta (31  años) y Pablo Saieg (36), entienden de qué se trata cuando se habla de clubes de barrio. Reunidos por BACN con Villa Mitre de anfitrión, los jóvenes dirigentes abordaron temas muy importantes para la agenda de las entidades barriales.

ACOSTA: “Los dirigentes sabemos del sufrimiento”

“Para Fénix, el balance desde 2012 es positivo. Quizás el que entra ve un montón de cosas que faltan por hacer pero quien lo conoce desde entonces, se da cuenta que progresó un montón. En infraestructura, en contenidos, en la formación de nuevas escuelas deportivas, sociales y culturales, y en las mejoras y refacciones. Reemplazamos una cancha de bochas casi sin uso por un SUM. Hicimos la reconexión  energética, toda con luces de Led, por medio de un programa de fortalecimiento y fondos propios. Hace dos años nos encontramos con que no teníamos más horarios ni espacio, y con el desafío de generar más lugares físicos para potenciar lo existente y crear nuevas escuelas”.
“Yo ingresé al club en 2009, como docente de Educación Física orientado a cuestiones deportivas. Presenté un proyecto a través de una escuela de futbol. Me fue interesando por la vida del club y en 2012 presentamos otra propuesta a la CD, que incluía gente joven y socios que llevaban 40 o 50 años en  Fénix. Armamos una fórmula perfecta entre pibes con conocimiento en deporte y gestión, y quienes nos iban aclarando el panorama en historia y funcionamiento, fueron los socios más antiguos.”

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Fénxi Club.

“En 2009 solo había patín, taekwondo y algún otro deporte de contacto. Nosotros armamos la escuela de fútbol y eso fue un disparador: si funciona bien, contagia al resto. Así ayudó a la llegada de más propuestas, que siguen vigentes: escuela de ballet, cultural, clásico; básquet, tenis de mesa, boxeo, taekwondo, yoga, ajedrez, vóley. En fútbol llegamos a 120 chicos cuando habíamos arrancado con 9. Ese es nuestro motor económico. La circulación de gente es lo que nos sostiene económica y socialmente”.
“Fénix tenía una desidia institucional muy grande. Debía regularizar sus papeles. A través de Pablo Saieg se generó en 2010 pertenencia a un grupo de clubes con la solidaridad como punto en común. Gracias a eso, en lo administrativo, se fue regularizando el club. Asimismo, Pablo, como miembro del Consejo, me dio empuje para pelear no solo por mi club, sino por el bien común. Se presentó entonces la fórmula Mitre-Fénix para la Mesa del Consejo. Se aprobó en asamblea y fuimos compañeros por los últimos tres años. La intención es seguir peleando y construyendo”.
“En el Mesa del Consejo, una de las metas prioritarias es la de institucionalizar la asignación del fondo del deporte, cuyo monto no se regulariza desde 2013. Cualquier otro dinero que se consigue, es por afuera. El fondo del deporte aporta  10.600.000 pesos y los añadidos son extraoficiales, por una cuestión arbitraria y de buena voluntad de los encargados de turno. Intentaremos que se ajuste a la actualidad ese fondo y que haya una variable de renovación para que los clubes tengan garantía de que esa plata que les corresponde por ley, perdure. Los dirigentes sabemos del sufirmiento porque cuando un profe pide un aumento, es complicado; y es triste si empieza a decaer un espacio que uno generó cuando había viento a favor”.
“Por otra parte, me toca representar a Fénix en la FeMeC, que es un espacio de contención para los clubes y sus necesidades. No solo legales y técnicas; consideramos que la unión hace la fuerza y cada uno pone su granito de arena a la hora de discutir el presupuesto o tener un dialogo más fluido con las autoridades. Tratamos de aconsejar para que la opinión beneficie a la mayoría. Ese es el objetivo. También van surgiendo otras metas, como capacitaciones para formadores y profesores. Nuestro norte va más alla y es tener presencia institucional en la mayor cantidad de clubes posible”.

SAIEG: “Desde 2003 hubo cambios muy positivos”

“El desastre de 2001 fue casi un genocidio para los clubes de barrio. Muchos tuvieron que refundarse. La película Luna de Avellaneda es emblemática ya que puso de manifiesto esa realidad. Nosotros, tuvimos que dar una pelea puertas adentro para  no cerrar. Al terminar esa etapa entendimos que había que salir y encontramos que unos cuantos pasaron por lo mismo. Había que ir por más, con objetivos nuevos. La creación del Consejo nos dio una participación activa para discutir con el Gobierno de la Ciudad la creación de leyes y nuevos derechos. Eso aún estaba desorganizado pero era un potencial de nuevos dirigentes -hoy reunidos en un grupo de watsapp-  que le teníamos que dar una institucionalidad y fundar un nuevo espacio. Pusimos una fecha, llamamos un escribano, proclamamos las listas y así nació la FeMeC”.
“A su vez, existe una relación fluida con Fedeciba (agrupación más antigua de clubes porteños). Los puntos en común los peleamos juntos y los que no, discutimos las diferencias. Entendíamos que había que fundar un espacio que desde su creación fuera distinto, a diferencia de Fedeciba, que ya estaba marcado por el liderazgo de alguien que la presidía desde muchos años. Dijimos: ‘Damos pelea adentro o creamos algo nuevo’. Teníamos diferencias y por eso armamos un espacio alternativo pero a la hora de conseguir cosas nos potenciamos entre los dos, porque ciertos logros de unos benefician a los otros. No hay ningún tipo de rivalidad y en cambio, mucho diálogo”.

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Liga de Fomento y Biblioteca Popular Villa General Mitre.

“Por mi parte, hace 9 años que soy miembro del Consejo de la Subsecretaría de Deportes de la Ciudad. En la primera etapa, con Macri como Jefe de Gobierno, se lograron muchos objetivos para los clubes: tener un presupuesto, defenderlo y contar con ayuda económica del Estado a partir de un proyecto. No queremos el subsidio por sí mismo sino que detrás haya un fin deportivo. En épocas anteriores, si no tenías un padrino no conseguías nada. Desde la creación del Consejo, se consiguió que los inscriptos en el Registro (RUID) tengan el mismo subsidio. Esa igualdad hizo equiparar a todos los clubes”.
“A continuación asumió Rodríguez Larreta y Luis Lobo reemplazó a Francisco de Irrazábal como presidente del Consejo. Este segundo período también fue muy bueno, en el sentido de que no se barrió con todo lo que se había obtenido. Ahí fueron fundamentales los cuatro cargos electos (dos clubes y dos federaciones). Nos permitieron aconsejarlos y hoy están tomando medidas a partir de lo nuestra opinión”.
“Los tarifazos de 2016 vinieron en una etapa donde los clubes ya tenían su presupuesto anual. Y si en marzo te plantan semejante aumento lo primero que hacen es desordenarte la economía, más alla de que las subas son una locura y no puedas pagarlas. Es inviable porque para absorber esos costos, los trasladás al socio. Si la gente pierde poder adquisitivo y vos le aumentás cuotas y aranceles, los padres dejan de llevar a los chicos. Ese es el mayor problema. Somos el complemento de la escuela: en un club existen autoridades y esquemas que respetar, trabajo en equipo, trabajo solidario. Somos formadores en todo. Si el club no puede pagar, aumenta o cierra. Es un goteo que no se ve a corto plazo pero todo lo que lograste en cinco o seis años, lo tiras por la borda en uno o dos”.
“Esto es una agonía. En algún momento repercute. A cierto plazo, vas a tener que dejar de hacer mantenimiento de cancha, de comprar material deportivo, de darle aumento a los profes, vas a tener menos chicos.  Y no se ve que este esquema vaya a retroceder sino que se profundizará. No es hacer política partidaria. Nosotros somos beneficiados o perjudicados por la medidas de los gobiernos. En este caso el Nacional.  Hoy, los clubes no cierran tras los tarifazos por el fortalecimiento institucional logrado en buena parte, gracias al Consejo. De 2003 hasta hoy hubo cambios muy positivos. Ese año arrancó el amanecer para los clubes de barrio. Sin embargo, si tenés que preocuparte por pagar luz, gas y agua, vas a desatender otras cuestiones. Las medidas hacia  ciertos sectores deberían tener mayor cuidado. Entiendo la crisis energética y está bien que me aumenten la luz en mi casa pero hay un sector que se debe cuidar, que es el que hace un complemento del Estado en contención, formación, educación. El Estado debería poner al margen a centros culturales clubes de barrio y sociedades de fomento que cooperan sacando a los chicos de la calle, la droga y el sedentarismo, que es tan malo como otras adicciones. Nosotros no somos el Estado, pero también somos importantes”.
“Lo de entregar luces de Led o devolver el 40 por ciento de las facturas está bárbaro. Actúa como un antibiótico. Lo que pasa es que el mismo Gobierno es el que tira la enfermedad: no tendría que suceder ninguna de las dos cosas. Estos paliativos se dan por integrar a los clubes y los dirigentes, y está fantástico. Pero tendría que ser así más allá del tarifazo”.
“En cuanto a Villa Mitre, estamos bien en líneas generales. Uno de nuestros mayores desafíos es seguir generando actividad deportiva cuando ya no hay más espacios ni horarios disponibles. Mitre está en su techo de actividades. Nuestros deportes de mayor identidad son el básquet y el fútbol infantil. Hace un tiempo se incorporó el futsal, que es positivo dado que cuando termina el baby, el jugador continúa y no pierde sentido de pertenencia para con su club de barrio”.

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