UN VIAJE, UN POEMA, UN MILAGRO

¿Cómo vive una chica del Interior el hecho de visitar la gran Ciudad? ¿Qué siente una adolescente cuyo hogar está a más de mil kilómetros de distancia, cuándo ante sus ojos se yerguen tantos edificios, se encienden tantas luces, desfila tanta gente? Esta historia es especial, además, porque la chica que la experimentó, vino a Buenos Aires persiguiendo un objetivo muy concreto: cumplir con una parte de un tratamiento médico, derivado de una grave enfermedad.

Mediante éstas líneas, el relato llega en primera persona, desde el recuerdo aún muy fresco de su protagonista:

«Mi nombre es Camila Beroisa, tengo 17 años y vivo en General Roca, provincia de Río Negro. El jueves 2 de enero viajé a la Capital Federal, ya que tenía un turno en el Hospital Garrahan, debido a una malformación congénita (hemangioma tumor) de nacimiento, en mi pierna izquierda cara posterior. Asimismo, el viernes 3, a las 10 de la mañana, me encontraba en el consultorio de la doctora integrante del grupo GIAV (GRUPO INTERVENCIONISTA ANOMALIAS VASCULARES) sobre la camilla mientras me realizaban una ecodopler e intercambiábamos algunas palabras acerca de mi estadía en Buenos Aires. Luego, la médica fue a buscar el CD con la resonancia magnética que me hicieron en General Roca, la comparó con la ecodopler y finalmente me dijo que la tumoración había disminuido del tamaño de una manzana a un poroto. Por ende mi vida ya no corría riesgo. En ese momento mi mamá y yo no sabíamos cómo reaccionar. Estábamos tan sorprendidas que no lo podíamos creer, puesto que se veía inalcanzable la idea de que pudiera sanarme.
Mi mamá, mi familia y también yo, veníamos luchando contra esta anomalía desde los 10 años (cuando se halló el tumor) y mi enfermedad se dificultó a los 15 años, edad en la que estudiaba en una secundaria intensificada en Educación Física, donde realizaba deportes a diario. La última vez que asistí a ese establecimiento estuve expuesta a ser llevada de urgencia a la Clínica Roca, dado que me había exigido demasiado en una carrera de resistencia. Por lo tanto, el doctor que me atendió me prohibió volver a realizar actividades físicas durante unos meses, por el bien de mi salud. Por ejemplo, nada que implicara mover mis piernas, ante la posibilidad de desvanecerme a causa de la falta de oxígeno en mi sangre, ya que la vena femoral (arteria que va de la pierna al corazón) estaba siendo comprimida por el nódulo. En consecuencia, dejé de caminar con normalidad, ya no podía correr ni saltar; incluso muchas veces me quedaba en mi cama haciendo reposo y en muchas ocasiones arrastraba mi pierna para andar.
Pero llegó mi oportunidad, la hora en que ya pudiera marchar. La verdad, para mí fue un milagro. Sé que a pesar de mis errores y de haberme rendido más de una vez, fue Dios quien me sanó. Espero poder darle esperanza a todo aquel que está esperando una respuesta, un resultado de estudios médicos o una salida de tal situación, pero además quiero que esa persona sepa que nada pasa porque sí ni mucho menos por casualidad. Al contrario, toda dificultad o padecimiento siempre sirve para fortalecernos más”.

¡Hola Buenos Aires!

Una vez que recibieron la excelente noticia, Camila y su mamá Liliana tuvieron la chance de pasear por la ciudad. En los escasos días que duró su estadía, recorrieron calles y visitaron sitios nunca antes vistos «en vivo». Sobre su travesía por los rincones porteños, Camila comentó:

81371285_454532062122743_7268824839551451136_n

Camila, a la izquierda, en Plaza de Mayo, con su mamá y amigos. En la imagen principal, con su mamá Liliana, en Puerto Madero.

 

«En nuestro tiempo libre visitamos Parque Lezama, disfrutamos de pasar la tarde en la feria realizada en dicho lugar, conocimos mas lugares tales como el Complejo Histórico Cultural Manzana de las Luces, Constitución, Once, el Barrio Chino, Plaza 25 de Mayo, Plaza del Congreso y Puerto Madero, donde gracias a Dios tuvimos el privilegio de festejar el cumpleaños de mi mamá Liliana frente a la Costanera Sur.

El viernes 3 de enero, correspondiente al día de victoria, fuimos a almorzar y a caminar. A la tarde tomamos un descanso y nos comunicamos con Marce Sztern, un amigo, para agradecerle por su ayuda, ya que obtuvimos el turno en el Hospital Garrahan a través de una enfermera que él conocía. Más tarde, asistimos a una reunión de Javerim Tovim (significa buenos amigos, en hebreo), un grupo judío mesiánico del cual es miembro Marcelo. Los judíos mesiánicos sostienen que Yeshúa, Jesús, es el Mesías que espera el pueblo de Israel».

Pequeña-gran poeta

Más allá del milagro experimentado por Camila, al margen de su viaje y de su andar por el suelo porteño, cabe resaltar su inclinación por la poesía y su talento para, a tan corta edad, elaborar versos cargados de sentimiento. Camila escribió unos cuantos poemas, los cuales han sido publicados por un sitio de Internet especializado en la temática. A continuación, se reproduce uno de ellos, a lo mejor, íntimamente ligado a los difíciles momentos que le tocó atravesar:

Abandonó las fuerzas y las ganas de seguir corriendo tras sus metas

se cansó de recibir tantas saetas,

Abandonó la pasión y por un momento dejo de sentir con el corazón

se cansó de escuchar tantas voces que exigían su atención,

Abandonó lo que amaba y perdió el valor por el lugar donde estaba

porque se cansó de tener algo que a los demás no les gustaba,

Se preocupó tanto por agradar a los demás que olvidó recordar lo que en realidad importaba

olvidó que ella misma se necesitaba que aunque aliento le faltaba,

Tenía que recuperar el fuego que la inspiraba

esa luz que a brillar le enseñaba, esa manera de expresar

que entre el montón la diferenciaba

Tenía que encender esa llama que se apagaba, cantar con pasión

a gritos aunque hubiera una última vez

sacar valentía de su interior, aun si allí dentro había temor y estrés

Tenía que volver al principio de la razón y dejar fluir a ese frágil corazón,

al momento en el que prometió amarse en su madurez y

se permitió conocer por primera vez,

a soportar las consecuencias del proceso y renacer con sencillez

Había perdido su confianza, le faltaba su calidez y aun

esperaba tener franqueza y lividez…

 

 

 

 

 

Leave a Reply