«Tratamos de arreglar los problemas de los clubes de barrio»

Fabián Quintana

«Acá estoy, visitando clubes como hacemos siempre. Se disfruta. Es muy lindo todo esto», cuenta Fabián «Lalo» Quintana. Se trata de uno los integrantes del área deportiva del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. «Hace tres años empecé como asesor de Diego Santilli en clubes de barrio -agrega-. Hoy estoy un poquito más arriba, trabajando directamente en la Subsecretaría de Deportes, como asesor del director Diego Minetti. Estamos también con Luis Lobo, el secretario general.Nos ocupamos de los Polideportivos, los Bajo Autopista, y que esos espacios recuperen al vecino que se había alejado del deporte barrial. Trabajar para los clubes me dio algo que no esperaba.

-¿Cuál es la visión que tienen en general sobre la actualidad que atraviesan los clubes de barrio?

-Con lo de las tarifas se solucionó algo muy grande. Además estamos poniendo las luces de led en todas las canchas. Eso lo paga el Gobierno. Van a tener una mejor iluminación y tarifa más barata. Y después iremos por el gas, el agua… Estamos buscando la forma de arreglar todos los problemas que tiene un club de barrio.

-Hay tarifas que se fueron muy arriba. ¿Cómo harán las instituciones para esperar tantos meses hasta que puedan empezar a pagar menos?

-Es cierto… hay casos donde la luz se fue a 70 mil pesos, como en Comunicaciones. A Arquitectura le llegó 43 mil. Pero la idea nuestra es ayudar. Creo que todos debemos poner un granito de arena. Durante 12 años pagamos poco y nada. En mi casa pagaba 80 pesos y actualmente, son 700. Me duele un montón. Pero no creo que sea tanto el tiempo de espera. Por ejemplo, 17 de Agosto fue el primero y ya tiene toda la instalación hecha. A medida que se puede hacer, se hace.

-¿Cuál es tu función específicamente?

-La función de la Subsecretaría es ayudar a que los clubes tengan todos los papeles al día: el balance; los que tengan subsidios, que coincidan las facturas de compra con la plata que recibieron. Los subsidios son para que vos mejores tus instalaciones o las inviertas en material didáctico para los deportistas, no para pagar sueldos ni otras cosas.

-¿Seguís a cargo de BAFI (la Liga Buenos Aires Fútbol Infantil)?

-Sí. Aunque hoy estoy más abocado a solucionar problemas de los clubes de barrio que a otra cosa. Yo soy la cara, estoy encima de todo, pero a su vez estamos delegando bastante.

-¿Cómo está la liga en líneas generales?

-BAFI sigue en crecimiento. Está muy bien, gracias a los clubes que confiaron. Entendieron lo que es esta Liga. Estoy muy contento con todo el laburo que está haciendo la gente que trabaja en BAFI. Los delegados, los presidentes de los clubes… Todos entendieron hacia donde apuntamos: a una competencia sana, a compartir… Eso hizo que la Liga siga creciendo.

-¿Cuántos clubes lo integran actualmente?

-Hay 25 clubes que participan con primera a octava división de Futsal. Este es el primer año que lo hacemos. Además, hay otros en espera para la segunda rueda. Ahora se está jugando el nivelatorio para dividir la A de la B. En Femenino, hay 70 clubes con primera y tercera, y más del 60 por ciento, con cuarta. Y ahora arrancó un torneo con quinta y sexta, que ya tiene 18 equipos. En Veteranos hay 32 equipos repartidos en categorías A, B y C.

-¿Hay tercer tiempo en este torneo?

-Así es, en Veteranos es obligatorio: el local invita al visitante. Así cuando los hijos juegan en contra, los padres ya se conocen. Además hay un baby de 14 equipos. Y por último, está el Promocional de futsal, donde hay 39 equipos y 8 en carpeta para la segunda rueda.

-¿Cómo se organizan con tanto volúmen de participantes?

-Hay mucha gente que se reparte las tareas. Alejandro Quaranta maneja el Femenino; el Twetty Adrián el Matutino y Veteranos; el Colo Alexis, Promocionales y la Tira. Además, está Martincito en la administración, una secretaria que se encarga del papelerío, somos unos cuantos trabajando. A la cabeza está Matías, que es el que me apoyó en esto; hay gente de los clubes dando una mano, como Matu, Martincito, Dieguito. Nacho Cabral está al frente de la escuela de técnicos, con más de 50 alumnos; y Seba Miño, en la escuela de árbitros.

-¿Qué es la Escuela de Técnicos?

-Nacho (Cabral) ya había trabajado en el Femenino con nosotros y aparte, en ATFA. Un día se me ocurrió armar una escuela exclusiva para la gente de BAFI, para que sea obligatorio hacer el curso. A Nacho le gustó la idea y esto fue avanzando hasta que firmamos un contrato exclusivo con la ANEF en España. Nacho tuvo que viajar para cerrar todo. Para dar clases en las diferentes áreas lo trajo a Mario Mouche, PF de la Selección de Básquet en Atenas 2004, a la psicóloga Laura Scaparotella, al árbitro FIFA Marcelo Bais y ahora se sumaron Hernán Garcías (DT de Boca Futsal) y Manuel Maddoni (DT de fútbol de campo), que brinda su experiencia en manejo de grupos.

-¿Cuáles fueron las etapas que atravesaron?

-Empezamos con Promocional y Veteranos. Al año siguiente pusimos Femenino y ahora la tira de octava a primera. El año pasado hicimos un viaje con la Selección Femenina y este también se forma la Selección Masculina y la Selección 2006. En cuanto a viajes este año se agrega el Veteranos y el de la Selección Masculina.

-¿Y los inicios, cómo fueron?

-Nosotros estábamos en la Liga de Futsal Promocionales. Ellos hicieron un laburo muy lindo, importantísimo. Es gente muy experimentada en la actividad. Aprendí mucho al lado de ellos. Luego surgieron cosas en las que muchos clubes no estaban de acuerdo y que ellos no querian cambiar. Esos clubes pidieron irse a otra Liga, la armamos, nos apoyaron y hoy es lo que es.

-¿Quedó alguna tirantez en la relación?

-Nunca fue tirante de nuestro lado. Siempre tuvimos la mejor onda. Nosotros hicimos nuestro camino. Ellos hicieron una Liga exclusivamente de futsal y nosotros apuntamos a clubes de barrio que pudieran ingresar a lo que es la familia del futsal. Y muchos de esos clubes hoy están en AFA.

-Más allá de lo que es AFA, hay cada vez más ligas. ¿Cómo es la convivencia?

-Los clubes son los que eligen a qué liga van. Nadie es dueño de un club. Uno debe proponer cosas nuevas. A algunos quizás no les guste nuestro trabajo, por cómo crecimos, por lo que damos… Y otros no. Lo que te hace crecer es la sana competencia, o mejor dicho, el no estar pensando en lo que hace el otro. Cuando vos te ponés a ver más al vecino que a vos mismo, ahí es donde perdés.

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