TRANSPORTE: CUANDO VIAJAR ES UNA ODISEA

Sabido es que viajar por Buenos Aires no es fácil. Las dificultades que padecen quienes cotidianamente deben trasladarse por la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, se hacen sentir de diferentes maneras. Si no es un piquete por cuestiones referidas a planes sociales, podría ser un corte por obras. Si no es un paro de colectivos, podría ser uno de subterráneos. Y tampoco es descabellado que ambas circunstancias se den en forma simultánea. Algunos días atrás, por ejemplo, las protestas gremiales coincidieron en dos medios transportes vitales para quienes deben movilizarse en territorio porteño y en el AMBA en general: subte y colectivo. A continuación, los detalles que afectaron a los usuarios de cada uno en particular. Y una acotación que, lamentablemente, también es necesario hacer: ni en uno ni en otro medio de transporte, la solución ha llegado, por lo que los inconvenientes para los usuarios podrían repetirse en cualquier momento:

Subterráneos:

El 21 de abril se liberaron los molinetes en las estaciones cabeceras del subte de las líneas A y H, apenas pasadas las 21 hs. San Pedrito y Plaza de Mayo son las terminales de la Línea A y Facultad de Derecho y Hospitales, las de la línea H. A las 22 hs y hasta el cierre del servicio de ese día, comenzó el cese de actividades, en reclamo de una reducción de la jornada laboral y –de acuerdo a lo expresado por los metrodelegados-, para minimizar el grado de exposición de los trabajadores al asbesto. En días anteriores, por las mismas razones, también hubo huelgas en otras líneas, respondiendo esto a un conjunto de medidas de fuerza que se extendió por varias semanas.

Aparte de lo que tiene que ver con reclamos gremiales, también permanecen cerradas por obras, las siguientes estaciones.

Línea A: Castros Barros y Acoyte. Línea C: General San Martín. Línea D: Bulnes. Línea E: Jujuy.

Subte_callao

Colectivos:

En el transcurso de las últimas semanas, los choferes de colectivos ejercieron su derecho a huelga por distintas causas. A principios de abril, Daniel Barrientos, un conductor de la Línea 620, fue asesinado en Virrey del Pino mientras hacía el recorrido habitual. Esto generó un paro de la UTA en la zona oeste del conurbano y una movilización de trabajadores del área. Pocas horas después, el Ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, fue agredido al apersonarse en dicha movilización. La policía detuvo a dos choferes que participaron en los incidentes con el funcionario, lo que provocó un nuevo paro de ocho líneas del GBA, en reclamo de la liberación de los detenidos, esta vez, impulsada por la agrupación “Choferes Unidos”.

Superado este foco de conflicto, aproximadamente a mediados de abril, surgieron más medidas de fuerza, en esta oportunidad, impulsadas por los empresarios del transporte, como protesta por una deuda en subsidios. Se sucedió así en el AMBA, una serie de marchas y contramarchas, lo que incluyó cese de actividades por algunas horas, negociaciones y levantamiento de paros tras arribar a un principio de acuerdo. Pero si bien en las conversaciones que se llevaron a cabo en el Ministerio de Transporte, el Gobierno se comprometió a pagar lo adeudado el conflicto continúa debido a que, según informaron las empresas, las autoridades nacionales no proporcionaron un cronograma de pagos. Esto, podría acarrear otro paro. Parte de la deuda (unos 8 mil millones de pesos) fue abonada pero las compañías aguardan la recepción de otros 23 mil millones que completan la deuda.

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