TAN PORTEÑAS COMO ESTAS INSTITUCIONES

Allá, a un par de cuadras, se ve el Obelisco. Y acá está la entrada de Las Cuartetas, la famosa pizzería porteña que en esta jornada nocturna también promete llenarse. La gente sufre de bolsillos flacos, pero los que todavía  tienen un manguito extra para gastar, algún gustito tratan de darse. A lo mejor eso es lo que explica que cerca de las nueve de la noche de este templado día de enero, queden pocas mesas vacías en el local de Corrientes al 800.

Las Cuartetas cuenta con tres salones: uno, el principal, apenas se ingresa; el del medio y el de atrás. Adelante, las paredes están recubiertas de antiguas enmarcadas, como símbolo de la historia de la pizzería, que en 2022 celebró sus 90 años de existencia. Los otros dos salones no son pródigos en decorados. Una sencilla decoración hecha de madera, revestida de grandes espejos y complementado con plantas, acaso sirva para comprender que aquí lo más importante, lo que los clientes vienen a buscar por sobre todo, es la excelencia en la comida.

En el comedor del medio hay pequeñas mesas individuales de mármol, innovadora y pintoresca alternativa para que aquellos que ingresan a degustar alguna porción en la tradicional modalidad “de parado”, aquí puedan sentarse.

El mozo entrega su amable atención. Al igual que sus colegas, caminan rápidamente el recinto, tomando y entregando pedidos de la gente ávida por saborear las especialidades de la casa. Llega una grande de muzzarella. Al molde, masa esponjosa, queso abundante y delicioso sabor, confirmando que la fama no es puro cuento. ¿Un dato llamativo? Sin aceitunas. Más allá de la pizza, otra ausencia que llama la atención es la de los televisores: no los hay en ninguna parte del enorme recinto. Las servilletas de papel dispuestas en un servilletero en forma de casita, es otro elemento que no pasa inadvertido.

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Hay un murmullo constante. El parloteo de la gran cantidad de comensales se multiplica, entremezclándose con el ruido a platos y cubiertos. De pronto, llega con fuerza un “que los cumplas feliz”, con origen en el salón del fondo. Por lo visto, Las Cuartetas constituye un sitio elegido también por aquellos que desean agasajar a un cumpleañero. ¿Qué no es un lugar tranquilo, como para comer en silencio y relajarse? Tal vez. Pero también es verdad que lo principal en esta multipremiada pizzería no pasa por ese costado, y la gente lo sabe…

Noventaypico…

Un vasco, Luis Urcola, y un catalán, José Espinach, fundaron Las Cuartetas en 1932. Primero el negocio estuvo en Corrientes y Libertad. Unos años después se trasladó a su actual ubicación: Corrientes 838. En 1957, los empleados adquirieron el fondo de comercio y la pizzería se convirtió en lo que todavía sigue siendo: una S.R.L.

El motivo del nombre ha dado lugar a variados comentarios. La cuarteta es una estrofa de cuatro versos. Cierta hipótesis indica que en la década del 30, el poeta Alberto Vaccarezza –quien supo trabajar con Carlos Gardel- era cliente y escribía sus letras de tango mientras pasaba tiempo en el salón. Desde entonces, otros comensales comenzaron a identificar la pizzería como “la casa de las cuartetas”. La versión no ha sido comprobada pero tampoco desmentida.

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