La Avenida Acoyte desparrama rugidos a granel desde el 200 de su numeración. A medida que los pasos para llegar a Rivadavia se acortan, la contaminación sonora amenaza con propagarse todavía más. Sin embargo, en el pasaje Nicolás Vila, nacido a unos 150 metros de esa abarrotada intersección, la tranquilidad se contrapone notablemente a la
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