Por Vito Paredes “Buenas tardes, 6,50…” le pedí al chofer. Apoyé la SUBE en la lectora y un segundo después, automáticamente me ubiqué en el medio del colectivo. Procuré recordar, entonces, la forma de abonar el pasaje en mi infancia. Mi memoria retrocedió hasta los Ochenta y Noventa. Me vi subiendo al vehículo, y al
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