PERLITAS DE BUENOS AIRES

El Luna Park, Bouchard 465, es el estadio cubierto más grande de Sudamérica. Tiene capacidad para 23.500 espectadores. Fue inaugurado en 1931 y tres años más tarde fue techado.

En Corrientes 1181 funciona la heladería más antigua de la ciudad: El Vesubio, fundada en 1902. Conserva unos vitrales con la ciudad de Nápoles en primer plano y al fondo la silueta del famoso volcán. La heladería fue fundada por los Cocitori, unos italianos que trajeron al país la primera máquina para fabricar helados. A partir de 1920 en El Vesubio se incorporó la elaboración de churros bañados con chocolate, convirtiéndose en otro clásico de Buenos Aires.

En unas excavaciones realizadas en la plaza Roberto Arlt, Esmeralda y Bartolomé Mitre, se encontraron diversos restos humanos además de restos de cerámicas. Allí había funcionado la Asistencia Pública y más tarde, en el siglo XVIII, un cementerio para los que no tenían recursos para ser enterrados en los camposantos de las iglesias.

La Iglesia sueca, Azopardo 1428, fue inaugurada en 1945 y se dedicaba a atender pastoralmente a los marineros que llegaban a estas playas. Está ornada con motivos marinos. Por ejemplo, el cuadro del altar representa a Jesús cuando convoca a sus primeros apóstoles, todos ellos pescadores. Fue pintado en Estocolmo y la obra se completó en la década del 80, por el artista plástico sueco Kuno Haglund. Entre otras reliquias, la Iglesia guarda una Biblia de 1540.

La Iglesia Medalla Milagrosa, Curapaligüe 1185, es el edificio con mayor cantidad de vitrales de la ciudad: tiene ciento diez. Fueron realizados por el artista Antonio Estruch. Las obras de construcción del templo se inciiaron en 1930 y fue inaugurado recién en 1941. La Iglesia Medalla Milagrosa iba a ser la más grande de la ciudad, pero las autoridades eclesiásticas dispusieron que ningún templo podría ser más grande que la Catedral Metropolitana y redujeron sus proyectadas dimensiones.

Debajo del estadio “José Amalfitani” del club Vélez Sársfield, se encuentran restos de antiguas locomotoras obsoletas del FC del Oeste. ¿Por qué? Se enterraron en la década del ‘40 para rellenar estos terrenos, que formaban una laguna cercana al arroyo Maldonado.

Las inundaciones que asolaban a Palermo por los desbodes del arroyo Maldonado a principios del siglo XX eran tan graves que los trenes que salían de Retiro no podían circular. Ante las quejas de los empresarios del sector, a Carlos Thays, el director de Parques y Paseos de MCBA, se le ocurrió excavar los lagos de Palermo para construir los terraplenes con esa tierra. Por otro lado, creó un elemento paisajístico fuera de lo común en nuestra ciudad.

En 1815 se denunciaba como una inmoralidad bañarse en el Río de la Plata, al mimso tiempo, al mismo tiempo, “al hombre soltero, la mujer casada, el niño curioso y la niña infeliz”. Los curiosos se arremolinaban en las tosqueras cuando las bañistas volvían con sus vestidos mojados y se marcaban sus figuras. Algunos se bañaban vestidos y otros iban con alguien que les cuidaran sus ropas, porque era muy común que se las robaran.

En mayo de 1836 el Jefe de Policía, Benjamín Victorica, firmó un edicto en el que se establecía que “todos aquellos individuos que fuesen oídos en la vía pública profiriendo palabras obscenas o descorteses serán destinados al servicio de las armas en los cuerpos de la línea del Ejército por el término de cuatro años”. respecto de los jóvenes, la pena consistía en destinarlos a puestos de tambores y trompas, con la recomendación de que fuesen corregidos “en un vicio tan perjudicial para la sociedad”.

En la década del ‘10 el Zoológico porteño había comprado una jirafa. Al bajar del barco que la traía, el animal se negó a subir a un carro, por lo que Clemente Onelli, el director del paseo, se encargó de llevarla a pie con una soga al cuello hasta Palermo.

(*) Del libro “Las mil y una curiosidades de Buenos Aires”, Diego Zigiotto, Ed. De Los Cuatro Vientos” (2007)

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