Su numeración va desde el 3001 hasta el 3100. No obstante esos cien metros que posee de extensión según la nomenclatura oficial, quedan reducidos a algo más de la mitad en la realidad. En consecuencia, el pasaje Virreyes es uno de los más cortos de esta Capital. Sus escasos 55 metros se pueden disfrutar de a pie, desde Andonaegui hasta Avenida de los Constituyentes, que a esa altura se convierte en una angosta arteria colectora del túnel de Chorroarín.

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Por supuesto que al no ser peatonal, también en auto es posible recorrerlo, aunque la ínfima duración del viaje no permitiría apreciar su belleza en la misma dimensión que en una caminata por la vereda o por un asfalto utilizado muy de vez en cuando por los vehículos que atraviesan estos confines de Parque Chas.

 

Virreyes es muy corta, pero su ancho no difiere del de una calle porteña promedio. Casas bajas y frentes sobrios predominan claramente, con excepción de una vivienda de dos plantas, sobre la izquierda -sentido del tránsito- y un pequeño edificio de tres, con balcones al frente, del lado contrario.

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En la intersección con Constituyentes, sobre una pared de ladrillo a la vista, hasta hace un par de años se lograba apreciar un viejo cartel que identificaba a la calle, estoico sobreviviente de anteriores administraciones de la Ciudad. Es raro hallar, hoy en día, las antiguas chapas de color azul y letras blancas adheridas a los muros. Casi en su totalidad, han sido quitadas y suplantadas por los postes blanquinegros de las esquinas que informan el nombre de las calles que se cruzan.

Debajo de este antiguo letrero una flecha oxidada, indicaba una dirección del tránsito contraria a la actual. Es decir que alguna vez, Virreyes fue mano hacia Andonaegui en lugar de hacia Constituyentes.

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Otra circunstancia que lo distingue -ya que muchísimas calles han ido cambiando de nomenclatura desde su creación-, es que el pasaje se llamó igual a lo largo de toda su historia: le dieron el nombre mediante una ordenanza del 30 de diciembre de 1925 y así quedó hasta nuestros días. El motivo de su denominación no posee mayores sorpresas sino que obedece al recuerdo de la representación del rey de España en América que duró hasta principios del siglo XIX. De la misma manera aunque recién en 1979, las autoridades porteñas de turno, identificaron a un característico espacio verde ubicado bastante lejos de aquí, en el Bajo Flores, más precisamente: la Plaza de los Virreyes.

FOTOS:

La callecita nace en Andonaegui y culmina en Constituyentes. Tiene apenas 55 metros (principal).

La vieja chapa identificatoria y una flecha ya inútil (1).

Su intersección con la colectora del túnel (2).

En el mapa se aprecia su corta extensión (3).

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