LAS LOCURAS DEL «LOCO» HOUSEMAN

Este sitio nos declaramos admiradores del genial René Orlando Houseman, un crack que brillara en la década del 70 y que algunos compararon hasta con Maradona y Pelé por sus condiciones futbolísticas. El Loco o el Hueso, brilló en Huracán, la Selección Nacional, y pasó por otros tres clubes capitalinos: Excursionistas, Defensores de Belgrano y River (además jugó en Independiente, Sudáfrica y Chile).

Gracias a la investigación que realizamos de su carrera, en la cual tuvimos la chance de dialogar con varios de sus amigos, conocidos, y con él mismo, desde esta sección proponermos ir rescatando historias y anécdotas vinculadas a su trayectoria futbolística y a las excentricidades que fuera de la cancha, contribuyeron a agigantar su leyenda.

NO ERA COMO SE LO IMAGINABAN

Houseman fue contratado por Huracán en los primeros días de 1973, siendo casi un desconocido para el gran público. Antes de que se sumara a la pretemporada, sus compañeros sólo sabían su apellido y que provenía de Defensores de Belgrano. Babington y Brindisi –los dos cracks que tenía el equipo de Menotti- esperaban darle la bienvenida a un rubio de físico corpulento, dado el origen alemán del apellido. Por eso, cuando vieron aparecer a René con su cuerpito esmirriado pensaron que era otra persona. “¿Y este es el famoso Houseman?”, se miraron entre sí. Nunca esperaban encontrarse con un flaquito diminuto y, seguramente, tampoco con las maravillas que pronto le verían hacer dentro de un campo de juego.

Agol a Haiti -Francillón- (9-10-74)

El Loco mundialista. A punto de convertirle un gol a Haití, en Alemania ’74.

CONOCIENDO A RINGO

El legendario boxeador Oscar Bonavena era un fanático confeso de Huracán. Con Houseman tuvieron la oportunidad de conocerse apenas René llegó al club. Sucedió en Mar del Plata. Más precisamente, en los partidos de verano donde el talento del Loco irrumpió para no irse más en ese glorioso 1973. René regresó de la ciudad balnearia en el potente Mercedes Benz de Bonavena. Congeniaron de inmediato. Cuando estaban llegando a la casa de Belgrano, Ringo lo sorprendió con una sugerencia: “Ahora, agachate en el asiento”. Asustado, el Loco quiso saber el motivo. La respuesta fue: “No ves que acá está lleno de indios, estamos entrando a la villa”. A la broma de Bonavena, siguió un grueso insulto de René, obviamente, en un tono más que relajado. Poco después, el boxeador viajó para radicarse en Estados Unidos, país en el que fue asesinado en 1976.

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