HISTORIAS MÍNIMAS… Y PORTEÑAS

HALLOWEEN EN BUENOS AIRES

Dos amigos charlan en un bar de Buenos Aires. Apesadumbrado, uno le confía al otro:

-Me siento como esos equipos que juegan de local y tienen que ganar por cualquier diferencia para clasificar. Empiezan haciendo un buen partido, pero el rival, en su primer ataque, les mete un gol. Quedan con el ánimo por el suelo… y tienen que volver a remar, pero el doble que antes.

-Uy… ¿Qué te pasó che?

-Mirá, me pasa lo siguiente: resulta que por el furor que está teniendo acá en el país esto de festejar  Halloween… ¿Te enteraste, no?

-Sí, claro. Como para no enterarse…

-Bueno, el tema es que a mi hijo le estuve hablando un largo rato sobre la cuestión. No sólo en estos días. Ya desde antes… Le expliqué que es un festejo que no tiene nada que ver con nosotros, que hace un tiempo los yankees lo importaron de Europa y que en estos años, por algún motivo, está llegando también a Argentina. Yo no lo puedo creer.

-Te agrego un dato importante. ¿Conocés el origen de todo esto, no? Halloween era una celebración pagana que hacían los celtas antes de ser conquistados por el Imperio Romano. Mucho después, por toda la manija comercial que le dieron en Estados Unidos se impuso en gran parte del mundo. Pero de fiestita inocente no tenía nada. Yo creo que si a la gente le interesara entender un poco más el origen de las cosas, en lugar de agarrar todo lo que nos tratan de vender ya procesado, unos cuantos saldrían corriendo.

-Sí, lo sé. Pero esperá, ahora te cuento por qué estoy así. Vos sabés, el nene tiene nueve años. A esa edad, la mejor escuela tiene que ser la casa. Pero resulta que después de tratar de hacerle entender todo eso, me entero que en la puerta de su colegio llenaron la cartelera con calabazas y cosas así. ¡Las propias autoridades del colegio! Siento que estamos peleando contra los molinos de viento.

-No es para que te sirva de consuelo, más bien todo lo contrario. Pero mirá, la nena mía tiene siete años. Y la maestra avisó que el 31 de octubre van a decorar una pared con cosas alusivas a Halloween. Nosotros también intentamos explicarle pero así, si en la misma escuela le dan a entender que eso es bueno, se hace muy difícil. Y no solamente ahí, en la tele, en internet, desde todos lados te bombardean con el asunto. La pobre piba debe tener un lío en la cabeza.

-Y sí, el mío también. Qué querés que te diga. Me siento como ese boxeador que parece que está ganando por puntos, le ponen un par de golpes y lo mandan a la lona. El tipo se levanta, pero tiene que salir a remontar la pelea.

-Exactamente. Pero bueno, la pelea es larga, hay que seguir arriba del ring y nunca bajar los brazos. Nadie dijo que sería fácil. Lo principal es que en esta pelea podemos tener de nuestro lado al mejor Maestro y Entrenador. Eso te garantiza la victoria sobre cualquier adversario.

-Así es che…  Buenos, ¿vamos?

-Dale, dejá que yo pago.

Los amigos llamaron al mozo, pagaron los cafés, y se perdieron por las calles de una soleada Buenos Aires.

Los personajes de esta historia son ficticios. Cualquier semejanza con la realidad, NO es pura coincidencia.

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