ESTO ASÍ NO ERA…

Un banco y una lata de gaseosa cola. A simple vista, un panorama común en la realidad porteña de estos tiempos. La imagen es de Diagonal Sur, a media cuadra de la Avenida Belgrano, aunque podría haberse dado en numerosos puntos de la Ciudad. A medida que transcurre el tiempo, el hecho deja de ser novedoso. Por eso, difícilmente alguien podría sorprenderse al ver un banco de estos en una vereda. No obstante, una década atrás, ¿quién lo hubiera imaginado?

Su colocación empezó en la zona céntrica, allá por 2013, y progresivamente fue propagándose por varios barrios de Buenos Aires, llegando incluso a La Plata, Tucumán, Mar del Plata y Neuquén. Los encargados del diseño fueron los integrantes de una dupla de creativos argentinos, denominada Grupo Bondi. En apariencia, se trata de mullidos y confortables asientos tapizados, ideales para descansar en medio de una agobiante jornada en la jungla de cemento. Pero bastará que el peatón se acerque para constatar si su impresión visual es la correcta, para que comprenda que no es lo que parece: los bancos son muy duros, de hormigón armado y por ende, no están tapizados. Son útiles a la hora de permanecer unos minutos, como mucho, ya que luego, la incomodidad en el cuerpo, muy probablemente, se hará presente.

Los bancos están diseñados para pasar sus días a la intemperie. Amurados a las veredas con patas fundidas en hierro, tienen agujeros con la finalidad de drenar el agua de lluvia y gracias al material del cual han sido construidos, no los afectan las amplitudes térmicas. También están preparados para que puedan resistir a las vandalizaciones, lamentablemente, tan frecuentes en la vía pública. Lo que obviamente, nadie ha podido prevenir, es que haya ciudadanos olvidadizos y/o descuidados que dejen desperdicios encima de ellos, como ha sucedido, con el consumidor de esta bebida, que en lugar de arrojarla en un tacho de basura (los hay, y muchos), se retiró abandonando la lata sobre el banco.

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