EDUCACIÓN: DÍAS DE PRUEBAS PARA CABA

Escena en la mesa familiar. Dos hermanas conversan con sus padres durante la cena. La mayor tiene 15 años. La menor, 12. Hay un tema escolar que las une. La que está en séptimo grado de la escuela primaria, hace unos días, tuvo que realizar un examen que consistía en responder un cuestionario diseñado por el Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires. La que cursa tercer año del secundario, hizo lo mismo unos días antes. Los padres quieren saber cómo les fue. En general, parece que bastante bien a las dos. Aunque en ninguno de los casos, sabrán si sus respuestas fueron acertadas. Tampoco hay una nota que las calificará, como en las pruebas tradicionales. Ni siquiera tuvieron que colocarle  nombre y apellido a las hojas donde estaban impresas las preguntas. El cuestionario, era completamente anónimo. La más chica dice que una persona del gobierno presenció el examen, junto a su maestra de grado. Agrega que había aproximadamente 25 preguntas de Lengua y otras tantas de Matemática. El padre piensa que frente a un par de cuestionarios tan extensos, tardaron mucho en terminarlo. Sin embargo, ella dice que no demoró, porque se trataba de marcar con una cruz la respuesta correcta. Es decir, que utilizaron el sistema conocido como múltiple choice.

¿A quién van dirigidos?

Estos exámenes están dirigidos exclusivamente a alumnos de séptimo grado y de tercer año, ya sea de los establecimientos estatales como de los privados. Se los identifica con nombres distintos: FEPBA (Finalización de Estudios Primarios en la Ciudad de Buenos Aires) y TESBA (Tercer año de Estudios Secundarios en la Ciudad de Buenos Aires). En el primer caso, se realizó entre el 29 de agosto y el 1º de septiembre. En el segundo, se había efectuado entre el 15 y el 18 de agosto.

El portal del Gobierno de la Ciudad explica los lineamientos de ambas modalidades. Y por lo que se desprende de lo publicado en el sitio web, no existen grandes diferencias. Esto es lo que poseen en común: “… no buscan calificar a los/as estudiantes, ni realizar juicios de valor respecto de la calidad de las instituciones ni de sus docentes. Por este motivo, los resultados son confidenciales y solo se difunden en forma agregada para ofrecer un diagnóstico del sistema educativo de la Ciudad. Las pruebas son escritas, de resolución individual por parte de cada estudiante y se corrigen a partir de criterios comunes definidos antes de tomar las pruebas. Esto permite identificar las fortalezas y las necesidades de aprendizaje particulares de cada escuela. De esta manera, aportan información clave para que los equipos de supervisión escolar, en conjunto con el Ministerio de Educación, puedan trabajar con directivos y docentes para definir e implementar estrategias de mejora en cada institución. Desde este año se aplicará la evaluación en línea en una muestra representativa de escuelas en donde únicamente una sección realiza la prueba en esta modalidad, mientras que las demás secciones la realizan en papel”.

A propósito de las características que las separan, por ejemplo, existen diferencias técnicas en el nombre de una de las materias, de acuerdo a si son del nivel primario o secundario: mientras en séptimo grado las asignaturas evaluadas son Matemática y Prácticas del Lenguaje, en tercer año son Matemática y Lengua y Literatura.

Antecedentes que preocupan

Si bien todavía no se sacaron conclusiones vinculadas a este período, lo evaluado en oportunidades anteriores, indica que el nivel de los estudiantes viene en baja. Según la mirada de especialistas, el aislamiento por el Covid-19 que alejó a los chicos de las aulas, ha tenido mucho que ver en esta problemática. El año pasado, Infobae publicó: “El cierre de escuelas durante la pandemia agudizó la crisis educativa que ya atravesaba el país. Las primeras mediciones dan cuenta del impacto en los aprendizajes. En la Ciudad de Buenos Aires, que hoy presenta los resultados de dos evaluaciones que tomó entre octubre y noviembre de 2021, se registró una fuerte caída en los saberes de lengua tanto en séptimo grado como en tercer año. Los chicos tienen dificultades severas para comprender un texto. En la prueba de Tercer año de Estudios Secundarios en la Ciudad de Buenos Aires (TESBA), los alumnos perdieron en promedio 18,1 puntos respecto a la última evaluación prepandemia, la de 2019. En la prueba de séptimo grado, FEPBA, también hubo un descenso significativo: bajó 9,1 puntos respecto de 2019. El 34,2% de los chicos está en el nivel básico, lo cual quiere decir que pueden responder preguntas sencillas sobre el texto, pero les cuesta relacionar, interpretar e inferir”.

A pesar de esta preocupante situación, en Matemática no ocurrió lo mismo. En el mismo artículo, se realizó este análisis: “Tanto en FEPBA como en TESBA se dio una singularidad que sorprendió a los propios funcionarios de la cartera educativa. La medición en matemática se mantuvo estable pese al cierre escolar. Una de las hipótesis que barajan es que la enseñanza de matemática no requiere tanto trabajo entre pares como lengua, que con la explicación del docente a través de Zoom y la práctica del alumno en su casa pudo haber sido suficiente para evitar la pérdida de saberes”.

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