DEPORTE PORTEÑO

ANÉCDOTAS EN LA ESCUELA DEL CÍRCULO DE PERIODISTAS DEPORTIVOS.

¿Centro de Broca?

En primer año, comenzaron a llamar la atención los alumnos dueños de un perfil más alto. Como en todo grupo humano, los que menos reparos tenían a la hora de expresarse, fueron adquiriendo un protagonismo mayor a medida que avanzaba el ciclo lectivo… Entre estos estudiantes se hallaba Gastón Bedetti, quien debido a su extravertida personalidad, rápidamente concitó la simpatía de buena parte del curso. También se había hecho acreedor a un apodo que lo marcó: “Pulenta”. No recuerdo el motivo puntual que lo disparó, pero sí que esto se dio, cuando Gastón realizó un juicio de valor, calificando a un objeto o a un evento, mediante una frase que decía algo así: “Esto está pulenta”, lo que significaba, que estaba muy bueno. Lamentablemente, tampoco recuerdo a quien se la dijo, aunque pudo haber sido a un docente, en el contexto de una clase en el Salón Versalles. Lo cierto es que tras las risas que generó su ocurrencia, el mote quedó instalado. Y Gastón, lejos de ofenderse, lo recibió con ganas. Desde ese momento, para nosotros, sus compañeros, Bedetti siguió siendo Gastón, pero también Pulenta, o el más cariñoso Pule.

Se sentaba en la zona central del aula, y desde allí lanzaba festejadas reflexiones en voz alta. Un timbre particular y la comicidad que despedían algunos de sus comentarios, pese a que él quería dotarlos de seriedad, a menudo desencadenaban carcajadas a su alrededor. Gastón sonreía y parecía disfrutar de ese clima de diversión que despedían sus intervenciones.

Ferviente hincha de River, se encargaba de mantener su condición de “millonario” bien en alto. Como es natural en el fútbol -y en tantos niveles de la sociedad-, la inclinación hacia un sector del gusto futbolero, implicaba la resistencia hacia el sector contrario. Por eso, no resultó sorpresivo que Pule saliera con otra alocada reflexión cuando un profesor habló sobre el Centro de Broca, región del cerebro a la que se considera como la que controla el lenguaje expresivo.  Ya fuera del aula, posiblemente, en un recreo, en rueda de compañeros, Gastón lanzó: “Yo no tengo Centro de Broca, yo tengo centro de briver”, frase que volvió a provocar más y más risas.

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