DEPORTE PORTEÑO

PASSARELLA, GARECA Y UN GRITO MONUMENTAL

El domingo 30 de junio de 1985, el Estadio Monumental fue testigo de la clasificación de la Selección Nacional para el Mundial de México. El empate ante Perú por 2 a 2, le permitió al equipo que dirigía Carlos Bilardo, ubicarse al tope de las posiciones de su grupo sudamericano, en las Eliminatorias que compartía con los peruanos, Colombia y Venezuela. El sistema de disputa era de todos contra todos a partido y revancha. El primero de los cuatro, era el único que obtenía el pasaje a la Copa del Mundo. En la última fecha, ya sin chances Colombia y Venezuela –la Argentina les había ganado a ambos los dos partidos- era Perú el único que podía quitarle a la Selección el primer puesto. Una semana antes, el local había ganado 1 a 0 en Lima (el día de la terrible marca de Reyna sobre Maradona) pero con un empate, al equipo de Bilardo le alcanzaba para clasificar, mientras su rival, una unidad más abajo en la tabla, cuando todavía se le daban dos puntos en vez de tres a los ganadores, estaba obligado a llevarse la victoria de Buenos Aires.

La tarde comenzó bien para los dueños de casa, ya que a los 12’ del primer tiempo, Maradona asistió a Pasculli con un pase desde la izquierda y el delantero de Argentinos Júniors definió con clase ante Acasuzo: 1 a 0.

Sin embargo, los visitantes reaccionaron y antes de finalizar la etapa inicial dieron vuelta el tanteador, mediante conversiones de Velásquez a los 23’ y Barbadillo a los 39’. Urgida por empatar, la Selección se debatió en la infructuosa búsqueda del gol por un largo tiempo. Las chances se esfumaban… Pero a los 35’ del segundo período llegaría la igualdad largamente celebrada. El gol, si bien el experimentado zaguero central no fue su autor, fue una de las más grandes hazañas de Passarella con la casaca albiceleste. Burruchaga lo asistió con un pelotazo milimétrico, de izquierda a derecha. El hombre de la Fiorentina, desmarcándose y penetrando en el sector derecho del área, la bajó de pecho y de derecha, siendo zurdo, sacó un disparo cruzado que el arquero no consiguió retener. La pelota dio en el segundo palo, recorrió la línea de meta y Gareca apareció por el medio para incrustarla en el arco: 2 a 2 y al Mundial.

Perlitas albicelestes.

-Después de esa tarde, Gareca no jugó nunca más en la Selección. Había sido parte del proceso de Bilardo, habiendo sumado 26 partidos FIFA. Todavía su pase pertenecía a River, aunque luego de las Eliminatorias fue transferido al América de Cali y, quizás, eso le haya restado chances. Décadas después, el Tigre se convertiría en técnico de la selección peruana, a la que ese domingo de 1985, le marcó el empate que la dejaría afuera del Mundial.

-Esta eliminación, implicó para Perú una interrupción de dos mundiales consecutivos y el inicio de una prolongada ausencia. Venía jugándolos desde 1978. Tras esta oportunidad perdida, recién volvería a estar presente en 2018.

-Otro de los presentes que tampoco volvió a vestir la casaca albiceleste fue Julián Camino. El lateral derecho de Estudiantes de La Plata le dio una tremenda patada a Franco Navarro apenas comenzado el partido. El delantero peruano –que pronto firmaría para Independiente- debió ser suplantado.  Camino siguió en la cancha y casualmente, a los 15’ del segundo tiempo, fue el que salió para que ingresara Gareca.

-De los 13 futbolistas argentinos que actuaron en este encuentro, cinco no quedaron en la lista de 22 para México ’86: el Pato Fillol, Enzo Trossero, Juan Barbas y los mencionados Gareca y Camino. Passarella, en tanto, sí viajó, pero una indisposición estomacal le impidió jugar en todo el campeonato.

Así lo viví.

Son varias las imágenes que tengo grabadas de aquella tarde invernal. No recuerdo el motivo, pero en los momentos en que se estaba iniciando el partido, estábamos con mi papá en su auto, muy cerca del estadio de River. De ahí nos fuimos para casa, escuchando la radio. Del gol de Pasculli, nos anoticiamos durante el viaje. La intención era la de llegar a casa y prender la tele para ver el partido completo. ¿Por qué completo? Es que no había televisación en directo sino en diferido, con una diferencia de 45 minutos: cuando comenzaba el segundo tiempo “real”, en la transmisión televisiva recién se ponía en marcha el partido. Esto que hoy suena tan extraño, era muy común en los Ochenta. Además, muchos aparatos todavía emitían imágenes en blanco y negro. Y ése era nuestro caso.

Luego, vimos gran parte del cotejo como si fuera en vivo. O sea, apagamos la radio y para que el juego tuviera más emoción, nos abocamos sólo a la pantalla. Esto, también era muy frecuente entre los futboleros de la época… A medida que los minutos pasaban y la Argentina no empataba, estuvimos muy tentados de prender la radio para saber el desenlace. No obstante, no lo hicimos… Y así, ignorando que ya la Argentina estaba en México ’86, pudimos disfrutar del gol de Gareca y la clasificación al Mundial.

Foto: Gareca, a punto de convertir el 2-2 (elgráfico.com.ar).

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