DEPORTE PORTEÑO

ASOCIACIÓN DEL FÚTBOL ARGENTINO, TERCER PISO, ASCENSOR…

La revista Esto es El Ascenso ya era una realidad. Mientras cursábamos el tercer año en la Escuela del Círculo de Periodistas Deportivos, la publicación vio la luz. Era muy aventurado afirmarlo por aquel entonces, pero lo cierto es que conservaría una meritoria vigencia, a tal punto, que durante casi seis años, se mantendría en el mercado.

En aquellos primeros tiempos, nos pareció importante concurrir a la AFA para mostrar nuestro producto y, a la vez, conseguir información entre los representantes de las instituciones del ascenso que celebraban sus reuniones semanales en el edificio de la calle Viamonte. En la Escuela, teníamos un profesor de la materia Boxeo que también era dirigente de All Boys. Se llamaba Oscar Munné pero le decían, cariñosamente, Cacho. El club de Floresta militaba en la Primera B Metropolitana y Cacho integraba la mesa directiva de la divisional, en la función de secretario de actas. Esto favoreció nuestro desembarco en las reuniones, que se efectuaban los lunes a la tarde-noche. Cada divisional tenía además su día específico para reunirse, en un amplio recinto ubicado en el tercer piso de Viamonte 1366.

Otro de nuestros objetivos, era que los dirigentes nos apoyaran económicamente. Pensamos, entonces, solicitarle a cada divisional un aporte de dinero, en concepto de publicidad. Damián Olschansky, el vicedirector –quien ya figuraba como Damián Rojo, en el staff- entendió que diez pesos mensuales por cada club era una suma viable. “Los dirigentes se gastan esa plata en café”, manifestó en rueda de amigos, fundamentando con esto, que la cifra se ajustaba a lo correcto. Aquí, cabe recordar los parámetros monetarios de una época en la que reinaba el “uno a uno” (es decir, un peso, un dólar). Nuestra revista se vendía a un peso. Eso también era lo que valía, aproximadamente, una lata de gaseosa. Un paquete de chicles costaba cincuenta centavos. Un sueldo mínimo, rondaba los quinientos convertibles.

Con la ilusión de que nuestra petición fuera aprobada, el propio Damián pidió la palabra en una reunión de la B Metropolitana, y se paró en el amplio salón del tercer piso, frente a los dirigentes, que lo miraron con curiosidad desde sus asientos (si no recuerdo mal, esto no sucedió con la revista ya editada, sino antes de que saliera el primer número). En pocas palabras explicó el proyecto y tiró el “mangazo”, aunque sin mencionar ningún monto específico. La respuesta no fue la esperada. Un silencio (incómodo, en lo personal) siguió a su osada solicitud, lo que significaba que por el momento, no habría apoyo publicitario para nosotros.

La desazón fue indisimulable. Sin embargo, el tiempo acomodaría las cosas. Pese al primer fracaso seguimos concurriendo a la AFA. Ya con la revista editada, y habiendo sumado más confianza en el trato con los dirigentes –mes a mes les obsequiábamos ejemplares de cortesía- la aprobación no tardó en llegar. Se dieron cuenta de que el proyecto periodístico tenía seriedad, y en un próximo intento, dieron el visto bueno. Y, lo mejor, es que esto ocurrió no solamente en la B. También en la C y en la D, conseguimos que nos reconocieran un monto de diez pesos por cada institución.

Las reuniones de los lunes de la B Metropolitana, tenían realmente una importante convocatoria. Eran abiertas al público, si bien no solían ir hinchas “comunes”, pero sí periodistas de numerosos medios. El equipo de El Ascenso por Tres concurría de manera constante y con un nutrido grupo de gente, entre la cual estaban sus exponentes más encumbrados: Daniel Cacioli, Osvaldo Guerra, Marcelo Palacios y Marcelo Rondina, hermano del actual director técnico, quien por los comienzos de la década del Noventa era jugador de Arsenal. El Ascenso por Tres contaba con una tira semanal y una transmisión futbolística de gran prestigio en el mundo del ascenso. Ambas se emitían por Radio Colonia.

La B estaba conformada por clubes de rica historia y directivos de fuerte personalidad, que no dudaban en discutir agriamente a la hora de ejercer la defensa de sus intereses. ¿Algunos ejemplos? El presidente de la mesa directiva era Noray Nakis, de Deportivo Armenio. Además estaban Enrique Merelas (El Porvenir), Daniel Gutiérrez (Tigre), Norberto Álvarez (Dock Sud) el “Gallego” López (Defensores de Belgrano), Carlos Cerutti (Chacarita), José Pereiro (Almagro), Modesto Piancazzo (Cambaceres), Oscar Guevara (Deportivo Merlo) y Ezequiel Segura (Comunicaciones), por citar a algunos.

Una de las discusiones más acaloradas que recuerde, tuvo lugar algunas semanas después de comenzar a asistir aquellos lunes. El cierre del mandato presidencial, fue el tema que generó un clima tremendamente espeso. Es que Noray Nakis aspiraba a continuar en su sillón, mientras Daniel Gutiérrez deseaba ser el nuevo presidente. Acusaciones mutuas y esquirlas que alcanzaron a otros directivos, precedieron a una tensa votación, que finalmente, y por escaso margen, catapultó al hombre de Tigre al máximo cargo de la B Metropolitana.

Foto: Viamonte 1366. La sala de reuniones del tercer piso de la Asociación del Fútbol Argentino.

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