DE CAPITAL AL GBA PARA UNA RESONANTE NOTA DE TAPA

El invierno de 1993 me encontró abocado a Esto es El Ascenso, la revista creada, el año anterior, con varios compañeros de la Escuela del Círculo de Periodistas Deportivos. Junto a Ricardo Fioravanti, mientras transcurría el receso de los campeonatos, seguimos adelante en la tarea de producir notas interesantes para la publicación mensual, que se vendía en las canchas y en algunos puestos de diarios de Capital y el Gran Buenos Aires. Por aquellos días repercutió con fuerza en el ambiente del ascenso, la intención del Deportivo Laferrere de armar un gran equipo para luchar por un lugar en la máxima división del fútbol argentino. El club de La Matanza –que estaba en el Nacional B- había experimentado un notable crecimiento en un breve período. Sólo seis años atrás, militaba en Primera D, por lo que las tres categorías que escaló rápidamente, reflejaban una explosión que tenía muy entusiasmados a su numerosa afición.

En 1993, la Comisión Directiva se alió con una Sociedad Anónima. Esta desembarcó en Laferrere con un poderío económico gracias al cual arribaron al club futbolistas de mucho renombre. Unas semanas antes del inicio de la temporada, en el auto de Ricardo, desde territorio porteño –siendo ambos, vecinos de la Ciudad de Buenos Aires- nos dirigimos hacia un predio deportivo situado en el Oeste del conurbano bonaerense, donde una fría mañana el plantel dirigido por Juan Carlos Carotti, entrenaba con vistas al comienzo del certamen. El propósito, era el de entrevistar a algunas de las figuras contratadas por la flamante Sociedad Anónima. Llegamos cuando la práctica ya estaba terminando y, efectivamente, conseguimos reportajes y fotos con tres jugadores de rico historial en Primera División: Marcelo Trobbiani, Mario Hernán Videla y Luis Malvárez. Los encaramos cuando, de manera informal, estaban pateando tiros al arco. Les pedimos que posaran juntos para la foto. Aceptaron. Enseguida les acercaron unas camisetas albiverdes con la publicidad de Inca Seguros. Apenas se las calzaron, Fiora empuñó su máquina de rollo –la cámara no era profesional ni mucho menos, pero solía sacarnos de muchos apuros- y consiguió tomar una imagen que ocuparía la portada de nuestra próxima edición, vinculada a este título: “Tres ilustres en Laferrere”. Luego de posar, fueron a bañarse y a la salida del vestuario, previo acuerdo, volvimos a interceptarlos para la hacer los reportajes.

Con mi grabadorcito negro a pilas, de esos que usaban mini-cassetes, efectué todas las notas. Trobbiani, siete años atrás, había salido campeón del mundo con la Argentina. En 1993, con 38 años, y procedente de Talleres de Córdoba, el talentoso volante declaraba… “Estoy muy ilusionado con esta nueva oportunidad. Prácticamente estaba retirado, pero me convencieron para que regresara. Igualmente, mi intención es no defraudar a nadie, por eso establecimos algunas pautas en el contrato: no cobré un peso de prima, sólo quiero tener un sueldo mensual, y si en un tiempo no me siento bien conmigo mismo, me voy”.

El hábil Mario “Panza” Videla (31 años), había sido bicampeón del torneo local y campeón de la Libertadores con Argentinos Júniors en 1984 y 1985. Luego, entre otros equipos,  pasó por Racing, Newell’s  e Independiente. De cara a este desafío, decía: “El día que me dé cuenta de que estoy robando cuelgo los botines, pero no me parece que ese momento haya llegado. Tengo ganas y veo que puedo seguir”.

Lucho Malvárez (34 años), lateral derecho uruguayo, de dilatada trayectoria en San Lorenzo, provenía de Alvarado de Mar del Plata, aunque había dejado de jugar un tiempo. En la nota explicó que era porque estaba “harto de los dirigentes que prometen y no cumplen”. Enseguida, amplió su opinión: “Vas a pelear un sueldo, un premio, protegés al más débil y te ponen el cartel de conflictivo”. En relación a Laferrere, señaló: “… es una entidad seria, de mucho prestigio en la zona y con una gran hinchada, algo que me alegra porque me recuerda a San Lorenzo”.

Oscar Tedini (ex San Lorenzo) y Jorge “Potro” Domínguez (ex Boca) eran otros de los reconocidos futbolistas que integraron un plantel que, no obstante, no luchó arriba como se esperaba. El campeón fue Gimnasia de Jujuy y Laferrere ocupó la decimoquinta posición. No tuvo problemas con el descenso, aunque en la temporada siguiente, descendió a la B Metropolitana, cuando el grupo empresarial ya no estaba en el club. El acuerdo se había roto, lo que también provocó el alejamiento de aquellas renombradas figuras.

Foto: la tapa de Esto es El Ascenso. Septiembre de 1993.

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