¿CÓMO LOGRAR QUE LOS NIÑOS LEAN?

La columna de la Licenciada Linares (*)

Para quien esto escribe y su entorno más cercano (esposo y dos hijas) el sábado por la tarde ha sido escogido tácitamente como uno de los momentos más placenteros para realizar salidas en familia. En nuestros habituales paseos tratamos de llevar a nuestras nenas de 10 y 7 años respectivamente, a lugares interesantes.

En ciertas ocasiones, la elección es la de merendar en una moderna librería con cafetería incorporada, ubicada en Juramento y la avenida Cabildo, del barrio de Belgrano.

Nuestra hija más grande, ni bien llegamos, se dirige muy entusiasmada al sector infantil. Allí suele encontrar muchos libros que le gustan. Por otro lado, la más chica, suele demandar la atención de papá y mamá constantemente; a pesar de la gran literatura disponible (volúmenes chicos, grandes, con dibujos, tapas duras, tapas blandas, con texturas, actividades y demás), hace un recorrido rápido,para terminar comentándonos que “ya miró” y que no hay ningún libro en particular que le resulte atractivo.

Con mi esposo nos turnamos: para que ella no se aburra, la ayudamos a buscar libros acordes a su edad, hacemos esfuerzos para recomendarle algo que le interese y si finalmente lo conseguimos, nos abocamos a disfrutar de lecturas que a nosotros nos agraden.

En la actualidad, en donde lo que más llama la atención es la tecnología y lo inmediato, y no suele aparecer el interés por leer, a menudo me surge esta pregunta: ¿cómo se los puede estimular para que lean? veamos algunas respuestas…

Desde muy pequeños podemos hacerlos escuchar los sonidos del habla, para que, de a poco, ellos nos imiten. El objetivo será que cuando sean más grandes aprendan a decodificar (relacionar una letra con un sonido). Podemos enseñarles juegos de palabras (canciones, rimas). Luego, que conozcan las letras, demostrándoles que forman parte de lo cotidiano (viendo carteles, folletos, revistas).

La lectura en voz alta por parte del adulto es muy beneficiosa para el conocimiento general y el vocabulario de los chicos. También, realizar una lectura dialógica (es la que implica incitar a decir algo sobre lo leído, evaluar la respuesta, ampliar la respuesta y finalmente repetir la incitación).

Por supuesto que el hecho de que lean depende mucho de la motivación. Una lectura breve antes de dormir es un buen camino. Hacer de la lectura una tradición es positivo, ya que le da un valor a una actividad que es habitual. Los niños logran formar el autoconcepto como “lectores” cuando comprenden que la lectura es un valor familiar. Cuando se los apoya de forma optimista por sus avances en la lectura, cuando ya no dependen de que otros “le lean” para saber algo.

A los niños que ya alcanzan la habilidad de decodificar gracias a la enseñanza fonética, se les pueden ofrecer situaciones en las que quieran leer o escribir.  Por ejemplo:

-Escribirles  mensajes y notas a sus  seres queridos a lo largo del día.

-Escribir notas de agradecimiento.

-Que utilicen tizas para escribir en un pizarrón o el piso.

-Que realicen las tarjetas de su cumpleaños.

-Que escriban la lista del supermercado.

– Y cualquier otra oportunidad de leer o escribir que tenga algún propósito.

Los lectores más avanzados lograrán leer con fluidez luego de mucha práctica, tendrán en cuenta la ortografía y el sentido de la frase. También muy importante es la prosodia, es decir, el tipo de entonación, que le da el lector al texto. Para trabajar con escritos más complejos, la cultura general  será necesaria, ya que con ella se llenan los huecos de información, que los escritores omiten, cuando relacionan las oraciones.

Con todo lo antedicho, no se pretende efectuar una presión sobre los niños para que se vuelquen a la lectura. La finalidad es que se los motive, para que puedan encontrar el placer en ella. El placer que da el conocimiento, el placer que da sentirse como uno de los personajes de las historias, el placer que otorga la comprensión y el poder transportarse a tiempos y lugares distintos. El objetivo debe ser que disfruten leyendo y se diviertan.

*Romina Linares es Licenciada en Psicopedagogía y acompañante terapéutica de niños y adolescentes con necesidades educativas especiales.

Aclaración: Los casos pertenecen a las experiencias vividas por la Licenciada a lo largo de doce años de trabajo en establecimientos educativos estatales y privados, y sus propias vivencias particulares. Las historias son reales aunque si a veces se dan nombres de protagonistas, es posible que éstos hayan sido cambiados deliberadamente para mantener la reserva sobre los mismos.

Para contactarse con la Lic.

Correo electrónico: romina_linares@hotmail..com

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