José A. Cortejarena, Cachi, Diógenes Taborda y Andrés Ferreyra, son las calles que encierran un sub-barrio en forma de paralelogramo, llamado La Colonia. En el límite de Parque de los Patricios y Nueva Pompeya (aunque del lado de Patricios), se levanta este pintoresco conjunto de viviendas agrupadas en ocho pequeñas manzanas con una plazoleta en el centro. Posee cuatro calles internas; tres de ellas (Mocoretá, Gena y Guayquiraró) son paralelas entre sí y su longitud es de dos cuadras; la otra, llamada Miriñay tiene cuatro cuadras, y en las dos del medio, está dividida en dos por la mencionada plazoleta, un angosto espacio verde con una fuente enrejada, llamada Francisco López Torres, homenaje a un periodista, escritor y político, quien falleciera en 1871 como consecuencia de la epidemia de fiebre amarilla que asoló a Buenos Aires.

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El motivo del nombre de las calles tiene un criterio uniforme: se trata de cursos de agua situados en la misma zona geográfica de la Argentina. Mocoretá y Miriñay, son ríos de Corrientes; Gená, un arroyo de  Entre Ríos; y Guayquiraró es, precisamente, el río que oficia de límite entre ambas provincias.

QUERIDO VECINO

No por casualidad, este sub-barrio es vecino próximo a otro sub-barrio, denominado de manera muy similar: Colonia Obrera. Éste se encuentra en Nueva Pompeya y al igual que el de Parque Patricios, surgió a partir de una donación de tierras del Jockey Club porteño. La Colonia nació en 1909 y se estrenó en 1914, con la inauguración de 116 viviendas por parte de la Municipalidad. Eran casas destinadas a obreros de origen italiano y español, construidas en una zona de la ciudad que por aquellos años, poco interés despertaba entre el porteño promedio.

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Otro hecho que vincula a ambos sub-barrios, es el factor administrativo. En los comienzos, las damas vicentinas (integrantes de la Sociedad San Vicente de Paul, un sacerdote francés de reconocida labor caritativa) estaban a cargo del cobro del alquiler y demás tareas ligadas al funcionamiento de los complejos habitacionales. En La Colonia, esto se mantuvo hasta 1954, ya que luego, los inquilinos se transformaron propietarios gracias al beneficio de un crédito hipotecario a 30 años que les fue otorgado.

DE VISITA

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La tranquilidad se impone a fuerza de silencio en las callecitas despobladas de La Colonia. Fuera de sus límites, se mueve el reino de la gran ciudad. Así y todo, la vecina Plaza José C. Paz (al cruzar Diógenes Taborda) y el enorme predio del Hospital Pena (del lado opuesto de Cortejarena) aíslan al micro-barrio del estruendo que impera más allá… Las casas ya no son aquellas de principios del siglo pasado. La mayoría, ha sido reformada. Las fachadas cambiaron. Pero el estilo familiar, el bajo perfil, son elementos que se continúan conservando en este oasis capitalino.

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