ALQUILERES: UN CUADRO DE SITUACIÓN

A fines del año pasado, un conocido me preguntaba si sabía de alguien que alquilara departamento. En marzo de 2023, se vencía su contrato y debía dejar la vivienda de la Ciudad de Buenos Aires en la que vivía con su familia desde hacía muchos años. Le respondí que casualmente en mi edificio, una persona estaba ofreciendo un departamento para alquilar. Le gustó la zona y le di el contacto. Días después, me comentó que charlaron, pero que creía que no se concretaría, pues él necesitaba mudarse recién en tres meses, y que ese era un plazo muy largo para el propietario que yo le recomendé. No supe más nada hasta que, ya en el otoño de este año, me enteré que este hombre y su familia finalmente habían encontrado un sitio para trasladarse. No le había resultado fácil, porque la crisis de los alquileres estaba haciendo estragos. En función de los problemas que alcanzan tanto a propietarios como por ende, a inquilinos, el dueño del inmueble en el cual vivía antes le proponía un arreglo por fuera de la ley para que la continuidad no se interrumpiera, algo que no fue aceptado. Descartada la propuesta y luego de una búsqueda que, intuyo, fue muy ardua, la persona que conozco halló la solución cuando consiguieron mudarse a la casa desocupada de un amigo.

Esta es apenas una muestra de lo que se está viviendo a nivel general. El drama de la escasa oferta de departamentos, hoy sigue afectando a los que precisan un lugar para alquilar, ya que los dueños de las viviendas han dejado de ofrecerlas por la vía tradicional debido a las condiciones desventajosas que presenta la ley vigente.

A principios de este mes, el sitio especializado noticiasrealestate.com, realizó un informe títulado “Buenos Aires en crisis de alquiler: Hay menos de 2000 departamentos en oferta  ¿Quién resuelve el enigma de la vivienda?”. En el desarrollo del artículo se hizo hincapié en las graves dificultades que se vienen padeciendo desde fines de la década pasada: “Buenos Aires, una de las ciudades más emblemáticas de Argentina, al igual que las principales ciudades del país se encuentra actualmente atravesando una crisis inmobiliaria sin precedentes. La falta de viviendas en alquiler ha alcanzado niveles críticos”, indicó el portal, añadiendo en el cuerpo de la nota la cifra del título: las propiedades disponibles en el distrito porteño son menos de dos mil. Muchas de ellas, además, se ofrecen en carácter temporal.

A la hora de bucear en las causas, el artículo sotuvo: “Esta escasez de alquileres es el resultado de un conjunto de factores, entre los que destacan una controvertida ley de alquileres, una inflación galopante y la imprevisibilidad asociada a firmar contratos de arrendamiento de tres años en un contexto tan incierto. La combinación de estos factores ha generado una tormenta perfecta que está afectando a todos los sectores de la economía argentina”.

A primera vista, lo que más llama la atención quizás sea el factor alquileres. No obstante, es todo el mercado inmobiliario el que transita momentos delicados. Líneas más abajo, se explica que el impacto de la crisis “va más allá de la escasez de viviendas de alquiler. También ha afectado la venta de propiedades, ya que muchos inmuebles se han movido del mercado de alquiler al de venta, generando una sobreoferta que ha provocado una caída en los precios. Según el censo de 2022, la Ciudad de Buenos Aires cuenta con más de 3,2 millones de habitantes, muchos de los cuales alquilan y se ven afectados por esta compleja situación”.

Más allá de la Avenida Gral. Paz, la gravedad no sería menor: “La crisis no se limita a la capital: el interior del país tampoco está exento de este escenario dramático –señala Noticias Real Estate-. Argentina enfrenta un complejo panorama habitacional que requiere de medidas efectivas y rápidas. La falta de viviendas de alquiler en Buenos Aires es un problema urgente que necesita ser abordado, tanto por su impacto en la vida de los ciudadanos como por su efecto en la economía del país”.

Elecciones… ¿y después?

Lejos de traer una solución, las elecciones del 13 de agosto significan un dolor de cabeza extra para quienes están de uno y del otro lado del mostrador. Con el importante aumento del dólar, que estuvo cerca de tocar los 800 pesos, también se dispararon los precios de los alquileres. Operaciones que estaban acordadas antes de las PASO, se cayeron en la semana posterior, mientras que hubo inquilinos que habiendo al fin encontrado un lugar para alquilar, repetinamente debieron desembolsar sumas mayores porque los propietarios, alertados por la suba de la divisa estadounidense, también incrementaron el precio de los arrendamientos.

«Este cambio del valor del dólar puede determinar que los inquilinos evalúen el monto del alquiler a pagar en esa moneda. Y si no tienen la certeza de poder pagar ese importe, directamente van a desistir de avanzar con la operación», declaró a Noticias Argentinas  (noticiasargentinas.com) Mariano García Malbrán, el presidente de CAMESI, Cámara de Empresas de Servicios Inmobiliarios.

Frente a semejante panorama, no suena extraño que sigan ganando terreno los temporarios, alquileres que suelen pactarse con extranjeros en dólares y donde no existe el plazo atado a tres años que fija la ley actual. Esto lo confirma una nota publicada por iproup.com, que en un párrafo, sostiene: “En este contexto, tómo fuerza en el último tiempo la tendencia de los alquileres temporarios, una de las grandes apuestas de los propietarios para poder lograr una mayor rentabilidad de sus inmuebles, ante la crisis habitacional que atraviesa el país”.

Al margen de la fuerte suba del dólar de la semana post-elecciones, se conoció que en un año, el Índice de Contrato de Locación llegó al 111,61%. Publicado por el Banco Central, el ICL es el porcentaje que, después de 12 meses, muchos utilizan para actualizar los vículos contractuales de los alquileres.

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