“A pesar de los aumentos, la venimos piloteando de la mejor manera”

ANTONIO FEMIA, PRESIDENTE DEL CLUB SOCIAL Y DEPORTIVO VILLA MALCOLM

El mes pasado, publicábamos un reportaje a Roberto Castro, el hombre que declaraba ser “como una columna de Villa Malcolm”, y que vive dentro de la misma institución, desde que el presidente Antonio Femia lo invitó a hacerlo cuando atravesaba tiempos difíciles en lo personal: “El presidente me dijo: ‘Ya que tenés problemas, te ofrecemos una piecita y te dedicás a esto’ ”, manifestó Roberto en aquel reportaje.
Un mes después, regresamos a la entidad de la Avenida Córdoba en busca de aquel hombre cuya generosidad permitió que un amigo pudiera mejorar su delicada situación. Femia se refirió a Castro, y a continuación, lo consultamos sobre datos históricos y actuales de la entidad que preside:
-Robertito es de la categoría 1951. Viene al club desde que tenía 9 o 10 años. Acá jugaba al baby fútbol hasta que lo llevaron a River. No logró llegar a primera. Después actuó en Atlanta. Era un crack, muy habilidoso. Pero llegó hasta donde pudo. Es que le gustaban mucho las chicas y la farándula… Yo lo conozco desde chico, es una gran persona, un pibe bárbaro.
-El valora que ustedes le hayan dado una habitación.
-Si, sí, exactamente… Son las vueltas de la vida. Él podría haber sido millonario pero lamentablemente no se le dio. Hoy, lo tenemos incorporado como si fuera parte del club. Yo digo que acá se debe haber ganado una pared.
-Y usted, ¿cuánto hace que viene al club?
-Yo llevo más de 60 años acá. Este club se fundó en 1928. Se llamaba Club Atlético Villa Malcolm y nació para  practicar fútbol. Lo hacía en la liga amateur. Pero en 1936 o 1937, hubo un tumulto porque anularon un gol posición adelantada. Una persona extrajo un arma y le puso un tiro en la pierna al arquero de Malcolm. La Comisión Directiva decidió dejar el fútbol, cambió su denominación por la actual y sus actividades pasaron a ser otras. Se trajo una orquesta típica de tango, una banda de jazz, se fomentó la gimnasia, el patinaje… Hasta que en la década del 60  comenzó el baby fútbol.  Hoy tenemos dos tiras de baby en FAFI y  futsal en la Liga Metropolitana. El equipo está en la división Elite luego de empezar en Primera C, y le va bastante bien.
-¿Recuerda cómo llegó a Villa Malcolm?
-Antes de tener esta estructura, este club estaba constituido por dos casas, una al lado de la otra. Se cobraba una cuota de inscripción alta y como yo era de familia humilde no podía asociarme. Pero las dos casas se tiraron abajo y se construyó este edificio. Para levantarlo hicieron una gran conscripción de socios. Pedían tres cuotas por adelantado. Mi papá me dio la plata y así entré. Tenía 10 años. Después de 30 años de socio activo llegué a vitalicio y ahora que tengo arriba de 70, sigo en el club.

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-¿Cuándo comenzó su labor como dirigente?
-En 1965, como último vocal de la lista. Tenía 22 años,  era un pibe. Y fui pasando por diversos cargos. Secretario, vicepresidente, presidente… Nunca tesorero; no me interesó moverme con el dinero porque es lo que trae las complicaciones.
-¿Que era lo que le atraía de Villa Malcolm?
-Fundamentalmente, que venían los pìbes del barrio, los amiguitos de esa época. Se jugaba a la pelota, al básquet, se hacía gimnasia.
-¿Dónde vivía?
-A una cuadra y media de acá, en Serrano y Niceto Vega.
-¿Cómo era la zona en aquel entonces?
-Ya estaba bastante poblada. Había muchas calles adoquinadas. Ahí jugábamos a la pelota. Pasaba un auto por hora, más o menos, sobre Niceto Vega. Cuando veíamos un coche a cuatro o cinco cuadras, gritábamos ¡viene un auto! Parábamos el juego y después seguíamos. Ahora pasan tres líneas de colectivos por ahí.
-Y  la Avenida Córdoba ¿cómo era?
-Era adoquinada también, de doble mano. Pasaban tranvías y los ómnibus de la Corporación de Transportes del Estado. Tenían la particularidad de que los días de lluvia, paraban en todas las esquinas. Hoy, por más que llueva torrencialmente, te llevan a la parada. Cambió un poco la cosa….
-¿Extraña los viejos tiempos?
-En algunas cosas sí. Se vivía de otra manera, a un ritmo diferente. La gente era más solidaria. No digo que ahora no haya gente así, pero en general son más individualistas. Cada uno mira su quintita. La tecnología hace que las personas se aislen cada vez más.
-¿Usted cómo se lleva con la tecnología?
-A las patadas.
-¿Tiene computadora?
-Sí, sí, algo manejo, pero no sé mucho. Entiendo cómo se prende, y puedo buscar algún programa o mirar un mail. Pero nada complicado.
-Bueno, eso no es poco.
-Lo que pasa es que yo soy de otra época. Me acuerdo cuando estaba en segundo año de la secundaria. Llevé a mi casa la tabla de logaritmos. Mi papá me preguntaba: ¿Y eso qué significa? Para mí era algo accesible. Para él era chino. Y a mí eso me sucede hoy con la tecnología. Cambian los adelantos técnicos, las costumbres, el modo de vida, todo…

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-¿Cambió la vida de club?
-Sí, mucho. Antes la gente salía de trabajar, pasaba por la casa y venía. Algunos se quedaban a cenar. Habia camaradería social. Hoy cada uno hace su actividad y se va. Es difícil juntarlos a todos. Quizás en algún aniversario o evento importante. Pero sino cada uno hace la suya.
-¿A qué se dedica?
-Antes tuve una distribución mayorista de alimentos. Ahora soy jubilado.
-¿Y los demás directivos?
-La mayoría son más jóvenes que yo, que trabajan y le dedican a su familia el tiempo que corresponde. Como yo me jubilé y estoy divorciado, tengo tiempo para estar mucho tiempo acá adentro. Vengo a la tarde y me voy de madrugada, a veces. El tesorero -contador, además- también es jubilado.
-¿Cómo está Villa Malcolm?
-Tenemos la suerte de que a pesar de los aumentos registrados en todos los órdenes, venimos piloteándola de la mejor manera. Económicamente, estamos estabilizados.
-¿Pese a los tarifazos?
-Ese fue un cimbronazo, pero tuvimos que adecuarnos. Uno está para administrar. Y para hacerlo bien tenés la obligación de buscar los recursos de la mejor forma. No vas a salir con un revolver por la calle…. Se trata de encontrar las variantes para poder estabilizar la administración.
-¿Qué variantes hallaron?
-Antes de Cromagnon acá venían bandas de rock, los sábados. Cuando se produjo ese desastre se suspendieron todas las habilitaciones. Entonces incorporamos el tango. Arrancamos los lunes. Las chicas que lo organizan están hace doce años. A medida que pasó el tiempo y aumentaron la necesidades, fuimos agregando días: viernes, sábado, domingo… Eso le permite al club tener más ingresos.
-¿En qué consiste la actividad?
-Se abre a las 20 horas. Hay una clase para principiantes, luego otra para aprendices intermedios y por último, una para los avanzados que se quieren seguir perfeccionando. Finalmente, se sigue bailando un par de horas más, practicando lo que aprendieron en la clase.
-¿Usted baila?
-Yo bailaba el tango pero como antes, en la década del 50: muy sencillo. Ahora sumaron muchas cosas: firuletes, volcadas, barridas, sacadas… Qué se yo cuántas cosas nuevas inventaron. Yo estoy demodée.
-¿Pero lo invitan a participar?
-Sí… cuando encuentro una mujer de mi época, de vez en cuando, por ahi bailo. Pero con las pibas de ahora  no. Al club, en su mayoría, viene gente muy jóven. Chicas y muchachos. Yo estoy un poco fuera de onda.

20170504_194145El ex jugador Roberto Castro de River y Atlanta vive en el club . “Yo lo conozco desde chico, es una gran persona, un pibe bárbaro”, manifestó el presidente.  

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