Importante descubrimiento de científicos argentinos

Descubrieron  un nuevo blanco terapéutico para combatir la septicemia. Se trata del Dr. Gabriel Rabinovich y su equipo en colaboración con un grupo estadounidense. La septicemia es una disfunción del organismo puede ser mortal. Afecta a 49 millones de personas en todo el mundo.

Un estudio desarrollado en colaboración entre científicos argentinos y estadounidenses brindó nueva información para combatir la sepsis. El Dr. Gabriel Rabinovich, junto a su equipo, trabajaron en torno a la implicancia que posee la proteína Galectina-1 en la septicemia. Rabinovich es integrante del programa científico que llevan adelante la Fundación SALES y el CONICET.La septicemia es una enfermedad causada por la diseminación de bacterias y sus toxinas en el torrente sanguíneo. En ocasiones, puede ser consecuencia de la respuesta del sistema inmune a infecciones hospitalarias, que frecuentemente son resistentes a los antibióticos, por lo que se vuelve necesario encontrar terapias alternativas.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), estimó que en 2017 hubo cerca de 49 millones de casos de sepsis y 11 millones de muertes relacionadas con esta enfermedad en todo el mundo, lo que representa casi el 20 por ciento de las defunciones globales que se produjeron ese año. Sin embargo, no afecta a todos por igual: aproximadamente el 85 por ciento de los casos y de las muertes relacionadas con esta patología en todo el mundo se produjeron en países de ingresos bajos y en los sectores más vulnerables, en los cuales representa una de las principales causas de morbilidad y mortalidad materna y neonatal.

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La sepsis es causada principalmente por infecciones bacterianas. El sistema inmunológico se queda sin control y desencadena una tormenta de citocinas, una afección en la que las proteínas que causan inflamación inundan la sangre. Los órganos pueden romperse y, a menudo, sigue la muerte.

Esta reacción de las citoquinas también fue observada en pacientes graves de COVID-19y se cree que están involucradas en la muerte por COVID-19, según el estudio realizado por el UConnHealth en colaboración con el equipo del Dr. Rabinovich, que fue publicada recientemente en la revista NatureImmunology.

A partir de este estudio realizado en conjunto, se pudo observar que la proteína Galectina-1 (Gal1) posee un rol fundamental en la sepsis. Además, los científicos pudieron comprobar que un anticuerpo monoclonal desarrollado en el laboratorio del Dr. Rabinovich para neutralizar la Gal1 permite atenuar la severidad de los efectos de la sepsis en ratones, reduciendo la letalidad. Este último resultado es muy importante porque alienta la posibilidad de poder obtener, en base a este anticuerpo monoclonal, un tratamiento farmacológico para la septicemia en humanos.

La proteína Galectina-1 fue identificada tempranamente en el sistema inmunológico (1993) por el Dr. Rabinovich quien estudia la manera en que ésta interactúa con el sistema inmunológico. Desde ese momento, numerosas investigaciones avanzaron en mostrar que esta proteína enunión a carbohidratos es un modulador fundamental del sistema inmune, que cumple un rol clave en tumores malignos, infecciones, condiciones de autoinmunidad e inflamación.

Frente a la sepsis, esta proteína incrementa su presencia y potencia la respuesta inflamatoria. “Al morir una célula infectada, se produce una inflamación y se liberan una serie de moléculas que advierten al sistema inmune de la presencia del peligro. Así el problema se aísla y se soluciona. Pero cuando la infección es generalizada, tiene lugar una respuesta inflamatoria desregulada y desmesurada, que es la que termina poniendo en riesgo la vida de la persona o del animal, según se trate”, explica Juan Manuel Pérez Sáez, investigador del CONICET en el IBYME y uno de los autores del trabajo.

Los resultados obtenidos en este ensayo, además de ser promisorios respecto de la posibilidad de encontrar un tratamiento farmacológico que permita contrarrestar los efectos de la septicemia, también confirman el rol central que tiene Gal1 en el desarrollo de esta patología.

“Aunque en los últimos años creció mucho el conocimiento científico asociado a la comprensión de la septicemia, este saber no logró hasta ahora trasladarse a una terapia eficaz, porque aunque lo que la gatilla es una infección bacteriana que llega a la sangre, la muerte del individuo termina siendo producto de una respuesta exacerbada del sistema inmune innato, que muchas veces, aun cuando se puede controlar la infección, ya no se puede revertir”, señala Santiago Méndez Huergo, becario posdoctoral del CONICET en el IBYME y otro de los autores del trabajo.

El estudio, además, tiene implicancias importantes asociadas a la pandemia actual causada por SARS-CoV-2, ya que durante el COVID-19 severo se genera una tormenta de citoquinas y un síndrome de activación de macrófagos(es decir el tipo de glóbulo blanco que rodea los microorganismos y los destruye, extrae las células muertas y estimula la acción de otras células del sistema inmunitario), similar, aunque no de tanta magnitud, a la observada durante la septicemia.

Cáncer con Ciencia de la Fundación SALES desarrolla estos programas gracias a las donaciones mensuales de más de 125.000 ciudadanos.

Agradecimiento: Javier Blanco

Fotos: Cáncer con Ciencia. 

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